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"Educar... hermosa palabra que algunos utilizan para instruir al rebaño y que pocos utilizan para inspirar"


20/8/07

Brünnhilde

Ayudaba a mi padre a cortar madera esa mañana. Me había quitado la camisa para secar el sudor de mi pecho y así poder continuar mi trabajo un poco más aliviado. Con el hacha en las manos, levantaba con fuerza los brazos para el corte preciso. Continué sudando hasta que decidí detenerme, descansar un momento. Me dirigí a casa por un poco de agua y poco antes de entrar, sentí furtivamente una mano que tomó mi pantalón, rodeando mi cintura masculinamente mientras me elevaba del suelo a gran velocidad. Solo pude gritar de la impresión y lo boquiabierto que me dejó aquella situación, sin saber qué pasaba.

Ya en los cielos, la fuerte y desconocida mano atada a mi cintura se transformó en un acalorado y femenino toque. Una valquiria había despegado mis pies desde la superficie. Atónito pregunté su nombre y qué pasaba. Su musical voz respondió – Brünnhildetranquilízate, te llevaré a un lugar fascinante.

Sobre su criatura y entre las nubes verdes, rodeó mi cintura colocando sus manos en mi abdomen, escarbando sutilmente mis entrañas, la región de mi ombligo, mientras de forma maestra, respiraba lentamente en mi tímpano. Los latidos de mi pecho aumentaron ante la expectación de lo que aquella valquiria deseaba enseñarme. Acarició mis negros cabellos besándome el cuello, marcando sus dientes en él.

Ya casi al atardecer y mucho antes de la desaparición solar, descendimos cerca de un lago totalmente desconocido para mí. Amarró a la bestia mientras reía y cantaba. No sabía qué hacer en aquel momento. No sabía si huir o definitivamente quedarme. Dio siete pasos, ubicándose justo frente a mí. Sus labios no rozaron jamás los míos. Luego, divinamente, colocó la mano en mi cintura para besarme con gran pasión.

Era de familia simple y campesina, sumándome a la marcha de lo imberbe. Más adelante, la valquiria retrocedió dos pasos para quitarse la parte superior de su armadura. Fueron los primeros senos que cenaba, que deleitaron mi mirada. Eran maravillosos, deslumbrantes. Sus hombros relucían por el reflejo corpuscular de la luz en el agua. Sus caderas perfectas le atribuían aquella perfección que mata.

Quitó luego la parte inferior de su armadura dejando al descubierto los pliegues fuentes de fruición y vida. Sus atléticos glúteos la hicieron aún más codiciada a mi temprana edad, a mi ignorante edad.

Caminó despacio dirigiendo sus labios a mi oído susurrando – ven – para luego sumergirse en el lago durante un largo tiempo. No la veía salir a la superficie nuevamente para respirar, lo que me preocupó de sobremanera. Luego de unos minutos, mientras ya la perturbación me apresaba, salió nuevamente a la superficie riendo. Sus ojos eran extrañamente llamativos, su tez invitaba a lo libertino. Me quité el pantalón, la única prenda de ropa que me quedaba antes de ser recluido. Ella nadó a buscarme hasta la orilla del lago. Ya en el agua, pude distinguir perfectamente entre la temperatura fría del agua y la carnal temperatura de su sexo.

Hicimos el amor bajo el agua, sin oxígeno. Luego nos revolcamos en el pasto, bajo el sol, mientras mis manos exploraban el mapa de sus poros. Enloquecimos venciéndonos en el herbaje. La bestia fue nuestro único testigo. Nueve veces pecamos aquella tarde de sol, mientras vejaba mi campesino cuerpo. Era levemente más alta, una mujer acariciando al niño campesino. Aún cargo sus pisadas sobre mis muslos.

Finalmente me quedé dormido, recostado sobre sus pechos. Somnoliento veo que toma su armadura. Aún desnuda enfundó su espada, montó el caballo y se elevó nuevamente hasta las alturas, pero esta vez sin mí.

Me quedé en trance sobre el pasto, aún mojado por el agua, el sudor y su sangre obscena en mí. La vi alejarse rápidamente mientras me preguntaba cómo volvería ahora a casa, estando tan lejos, tan corrupto
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18/8/07

Láquesis

La jaqueca me ha despojado de los brazos de Morfeo. La mucosidad verde invadió mis huesos y debo aceptar, cabizbajo, que mi personaje se vio amenazado en el ascensor. ¿Nunca has sido la sombra de alguien? ¿Nunca has sonreído mostrando los dientes dispuestos a desgarrar?

Hoy me topé con Láquesis, una de las tres Moiras. Sus promesas cautivaron a los necesitados. Con sus manos prometía dirigir el futuro, componer la sonata del alivio andrógino y saciar el hambre. Me uní a los necesitados solo para contemplar la belleza de la pequeña Luz, desde el silencio y la sutileza.

Intenté ser bufón, romántico e indiferente, logrando solo hacerla resucitar breves minutos. Me aterró su intermitente caminar. Ya junto a Láquesis intenté mantenerme espectador. Dirigió su mirada fisgona interrogando a los necesitados, sin sospechar que yo no era uno de aquellos buscando pan para comer. Robó uno de mis secretos profanando el altar. Aquello, significó la guerra ¿Contento? La luz ensordecedora me abrazaba de forma agraz y dulce a la vez, amándome para luego arrebatarme su intensidad.

Ya en el escondite, Láquesis se nos confesó e intentó robar más de nuestros secretos. Sus ojos escondían demasiado y sus historias me parecieron simuladas. Sus trofeos eran ilusorios.

La ayuda jamás vino. El viaje en ayuno, irrelevante para mi fortaleza y el amor que profeso a los hombres y mujeres de este mundo, dejaban mis labios cubiertos de moscas. Me alejé de la Luz ¿O ella de mí?

Láquesis felicitó a la Luz por la hermosura de mis helénicas facciones. Hubiese deseado que aquellas palabras fueran solo mías. ¡Me honra la Luz en mis ojos!

Te contaré un secreto guerrero. El secreto de la belleza radica en los secretos de la Belleza. Belleza con la que dancé hasta la madrugada. Hermosa, extraña.

Desde el absoluto comienzo la Belleza había robado algunas de mis colosales espadas. Honestamente, se las había regalado en mi jardín, en mi cama, entre la música, en el carnaval de verano. Odié a la Belleza por un instante, el orgullo herido, mi propio reflejo y no el suyo ubicado en el espejo frente a mí al acercarme.

Al continuar nuestro viaje me despedí cínicamente de Láquesis, sus hilos y el ego que los acompañaba. Su inútil ayuda a los necesitados me irritó. La Belleza lejos de mí y la jactancia de la vidente me irritaron. Tenía celos de Láquesis. Coqueteaba con mi Belleza amante. Su horrible rostro anhelaba algo, no sabía qué precisamente. Sus fétidos harapos provocaron repulsión haciéndome bajar la mano hasta la funda de mi espada en señal bélica. Debo admitir que la Belleza me ha dejado antes. Ella se había dirigido al norte, yo al oeste. Jamás la perdí de vista, hasta que decidí nuevamente hablarle, tentarla para escribir en mi alcoba y finalmente terminar en la cama.

Entre el humo y Terpsícore ya la Belleza me había rescatado antes de las manos de cazadores ingenuos, que confunden a la víctima con el victimario. Recuerdo que ya a salvo abracé a la Belleza, empujándola contra la pared para seguir danzando entre travestis y ladrones en el bus. Aquella noche durmió entre mis manos y la música erótica de la Reina bisexual.

Amé despertar al otro día y suplicarle que continuara quitándome la castidad, los secretos, mi cama. Odié verla lejos, recibiendo caricias de Láquesis, sintiéndola incómoda, vacilante, hambrienta. ¿Contento?

12/8/07

Venustatis

La noche de viejas brujas y celadores fue fugaz. Todas ellas se habían reunido en aquella caverna, sentadas sobre los bejucos saturados de bálsamos y cigarrillos. Se preparaban para la fiesta. Relataban su pasado jactándose de aventuras añejas y sin sentido. Me pregunté si alguna de ellas conocía los divinos secretos de la belleza.

Ahí estábamos ambos, sonriendo eternamente, escuchando el silencio del bosque rojo y verde mientras las brujas balbuceaban sus rústicos secretos. No las escuchamos. Solo jugábamos en los árboles, en las nubes con los búhos de testigo.

Para recorrer el mundo escapamos de las brujas locas y nos encontramos con ogros ahogados en botellas de vino, carruajes ilegales de hombres mitad humanos mitad bestias.

Mientras mis letras se inmortalizan, la lluvia corroe la tinta enloqueciéndola como esa noche en mis aposentos enloquecí. Aprendiz de carne. Cuerpos desnudos ocultos de los cuervos y observados por las ninfas protectoras de nuestra humanidad, Humilis y Superbia.

Aquella noche me arrojé. Fui alumno del calor y los besos. El amor y el placer son dos solitarios ¿Lo sabías? Te amo. Eso no puede ser mencionado aquí ¿Lo recuerdas? Es verdad. Lejos de brujas locas, ogros, cuervos y ninfas todo cambió. Cuídate viajero del ogro que derriba puertas y los carroñeros que roban bufandas ¿Te asustaste?

Aquella noche dormí plácidamente entre tus brazos y la hierba para la mañana siguiente verte partir sigilosamente. ¡Cuidado divinidad! Las puertas suenan al partir.

10/8/07

Lujuria

Cual inmaduro feto me vi envuelto entre las sábanas de mi alcoba saboreando tu ombligo para perderme entre los húmedos pensamientos de la sangría que calmó mi fiebre. La oscuridad y el sonido de las lanzas espartanas erizó aún más mi piel al momento en que descendiste hasta mis tobillos. La curiosidad del juego clásico de la piel.
Debes saber que soy susceptible a las tocaciones que me ahogan con la almohada sobre la cara asfixiándome en tu sexo. Tras la cerradura de mi puerta se esconden las más ambiguas historias que masturban mi rígida memoria. Callemos mientras el pecado nos baña de sangre impía.
Nuestras manos pronto descendieron hasta los exquisitos manjares dueños de vida y que tanto se rozaron bajo la pálida frazada testigo de lo desconocido e impuro. Las ingles encajaron a la perfección, mojadas por la lluvia y el sudor de las espadas persas que aquella tarde de telón cerrado oímos, para masticar y clavar mis dientes en tus trozos de pálida carne.
¡Que las manos no se detengan y tu boca en mis muslos no se despegue!
Hambre de tu sexo fuerte entre la fría nieve que se derrite ante tamaña escena condenada por Dios.
¡Desafío a la Gran Perra amante de niños y practico el amor a la piel!
¿No es esto acaso el Ars Erotica?

6/8/07

A Mishima y la sombra de Natsu

"Este arduo y fructífero trabajo va dedicado con especial y eterno agradecimiento a dos mujeres que son realmente inspiradoras para mí: La profesora Marlene Ángel, quien durante este corto período de tiempo me enseñó cómo inspirar a mis futuros alumnos en el proceso constante de aprendizaje-aprendizaje, siendo la humildad, la cercanía y las relaciones humanas pilares fundamentales de la educación. Al mismo tiempo agradezco a la profesora Natalia González, quien durante ya dos años me ha enseñado los detalles más sabrosos de la existencia, a cómo gobernar desde las sombras, a despertar mi pasión por la filosofía y el no olvidar que todo es una eterna celebración, celebración y baile. Ambas mujeres excepcionales y admirables por mis adolescentes ojos, más allá de la jaula de clases.
Agradezco especialmente a Patricio y Bryan, quienes son dos locos como yo, que comparten mi cosmovisión haciéndome crecer profundamente en cada conversación informal. Agradezco compartir junto a ustedes cada segundo de cuestionamientos y el enseñarme grandes detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Me declaro aprendiz de todos ustedes."
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Profesora responsable: Marlene Ángel Bruna.
Equipo: Francisco Larrañaga Aguilera.
Patricio Reyes Villalón.
Bryan Seguel Gutiérrez.
Texto escogido: Confesiones de una Máscara, Yukio Mishima.
Número de palabras: 1769.
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A Mishima y la sombra de Natsu

“El excremento simboliza la tierra, y no cabe duda de que fue el malévolo amor de la madre tierra lo que me tentó. Tuve el presentimiento de que en este mundo se da un deseo de especie tal que es como un punzante dolor.”

Yukio Mishima, Confesiones de una Máscara.


Aunque no quieras creerlo, a nuestra llegada somos como carne fresca, inmaculada y pura, que con el paso del tiempo se viste de pestilentes trajes descompuestos.

Tu infancia, desde temprana edad, bajo el yugo y la presencia dominante de tu abuela fue tatuada de flagelos profundos en tu pecho tierno, cristalino y canijo de forma involuntaria. Tú, creación de la neuralgia crónica, rezaste todas las noches a los santos samuráis para que envolvieran con su fuerza tu enclenque caminar, dejaste que entraran en tu cuarto y danzaste con ellos en batalla: “Me habían entregado, por así decirlo, un menú completo de todos los problemas que tendría en la vida, cuando, por mi corta edad, todavía no podía leerlo” (1). Directrices tales predijeron tu existencia, el arte y la búsqueda constante de la armonía hecha acción, traducida al final, en tu muerte samurai.

Tradiciones... eso cenaste por doce años en su compañía. Admiraste a los nobles que te anteceden sin que viviese en ti su sangre, imágenes brillantes de un pasado glorioso en tu tierra. Creciste entre sillones imperiales rotos, y más que ser su dueño, se adueñaron de tu mirada rígida, de tu pálido color.

Antepasados que te arrebataron anónimamente el cuerpo después de dejar el vientre de tu verdadera madre, instruyéndote mediante su milenaria filosofía. Te hicieron un guerrero, así es, y sin que pudieras tomar pistas de lo ocurrido, comenzaste a sentir como Natsu, a pensar como Natsu, a ser Natsu. “El joven ha permanecido fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un lapso mayor del ordinario (...) luego llega el momento de cambiar a la madre por otro objeto sexual, y entonces (...) el joven no renuncia a la madre, sino que se identifica con ella, se transforma en ella” (2). “El proyecto deliberado de esta abuela omnipotente es transmitirle una filiación a su nieto, que redima de alguna forma la insuficiencia de la alianza que presidió la real filiación.” (3).

Y es ésta una de tus tantas confesiones que capturamos con redes de oyente: El actor eterno, maestro de máscaras que vivió como serpiente sensualmente de principio a fin entre la selva de la conflagración existencial.

“La vida de cada hombre, vista de lejos y desde arriba, en su conjunto y en sus rasgos más salientes, nos presenta siempre un espectáculo trágico; pero si se recorre en detalle, tiene el carácter de una comedia” (4).

Tú, que utilizaste el gran teatro universal para desbaratar engranajes, ajenos y propios, sin que nadie percibiese realmente tu propia y anhelada trascendencia encauzada, narraste, como en un peligroso combate, la delicadeza de tus pensamientos, la dulce virtud que ocultabas a cuanto mortal mirabas, la gracia sublime que te ha inmortalizado. (Estocadas sutiles de una rebelión fogosa que confunde las armas con las palabras, que desposan la tinta con tu propia sangre).

Las pretensiones destructoras de lo que amenazaba y vejaba a tus compañeros samuráis se tradujo durante la nebulosa de tu vida en acción pura, donde la atmósfera oculta el oxígeno, sólo para hacer desaparecer lo que ofendía una y otra vez el símbolo de lo sacro. “Pronto formamos nuestro círculo, con Kusano sentado en medio, cruzadas las piernas. Comía desaforadamente caramelos del tipo occidental, y cuando quiso llamar mi atención tuvo que hacerlo levantando los ojos en dirección al cielo de Tokio” (5).

Irrumpieron como sombras venidas de la lejanía, con ojos saltones y lenguas letales. Querían terminar con el Imperio, querían empobrecer la honra milenaria que te pertenecía. No te doliste sin causa alguna nacida de tu originalidad, sino que en los brazos incrustados de un discurso maternal poderosísimo.

Seguías oyendo en tu recuerdo los consejos de Natsu, memorizando lentamente su entonación y sus instrucciones. Detestaste la manera en que las filas se emancipaban del sentimiento nacional, y con asco soñaste despierto que todo seguiría aún peor: “El Japón es víctima de la serpiente verde, no nos libraremos de esa maldición” (6).

El humo de los pueblos arrasados por la despersonalización de la vida moderna, el avance inminente de las megaciudades y los soldados obscuros en tu tierra, madre tierra, fue la clave del encuentro contigo mismo y el inicio de la erupción mental de atavíos femeninos, tradiciones, rebeliones y cuestionamientos que borraron todo vestigio dogmático, confluyendo en la autodestrucción, en el arte de lo ambiguo.

Y porque sentías, porque eras todo emoción y piel fue que merodeaste entre balaceras ensangrentadas de identidad. Oíste rumores de paz, y como despavorido, palideciste al enfrentar premonitoriamente la normalidad que obligaba a tomar un escudo, la espada y la serie de personajes ideales para la gran obra teatral extenuante...

Nos atrae en demasía las debilidades ocultas, las verdaderas, pero más la idea de la sublevación contra ellas y el acrecentamiento de la fortaleza, mimetizándonos en el caos de la premisa bélica de la extinción o supervivencia del género humano, que reduce la existencia para algunos a preciadas arcas balsámicas y que para ti fue crucial en la búsqueda del yo, la germinación de tu catarsis.

Te das el lujo de mantenernos inquietos ante tanta conmoción, y es que has preparado la más grande de las fiestas. ¡Qué manera tan pretenciosa la tuya para planificar el deceso! ¡Qué intenciones tan satíricas con que has mirado a la masa! Pues, como estratega en marcha, ensalzaste lo que fue para Yamamoto el Hagakure: “He descubierto que la esencia del samurai es morir, que entre la vida y la muerte, debemos escoger siempre la segunda; que para ser un samurai perfecto es necesario prepararnos para la muerte. Iniciar cada amanecer meditando tranquilamente, pensando en el último momento e imaginando los diferentes modos de morir” (7).

El seppuku, como rito de autoinmolación, fue lo que inmortalizó tu muerte, lo que eternizó la imagen del samurai condicionado, más allá de cualquier límite, completamente libre. “Si te encuentras con Buda, mátalo; si te encuentras con tus padres, mátalos; si te encuentras con tu antepasado, mata a tu antepasado. ¡Solo entonces serás libre!...” (8).

Fue el trance de tus últimos segundos de acción lo que ahuyentó la deshonra, ubicando en alto el código del Bushido, la armonía entre la pluma y la espada, la reconciliación entre el arte y la acción y que comenzó tempranamente, impregnada de relatos marcados de crítica tácita y que ascendió a alturas inimaginables, donde la pluma ya perdía coherencia, volviéndose redundante, para así transformarse en la espada que rasgó tu vientre de izquierda a derecha, para morir en acción y con honor. “En alguna parte debe haber un principio superior que reconcilie el arte y la acción. Ese principio, se me ocurrió, era la muerte” (9). Y mientras dejabas atrás lo mundano y la belleza que te cautivó por tanto, marcabas en las piedras de los cimientos del mundo las iniciales de tu nombre, tu trascendencia codiciada, guiada desde tu infancia por el honor, la tradición, la belleza, un pasado glorioso y fetiche, por Natsu. “En la quietud, había una belleza sin palabras. No más cuerpo o espíritu, pluma o espada, masculino o femenino” (10).

Te enamoraste de tu mirada, de tu voz, de todo a lo que tocabas con tus manos, de todo lo que salía de tu mente. Quisiste alcanzar santidad fuera de todo orden religioso, brillo divino de un ideal tremendamente subjetivo, la gloria sin público ni butacas, el cielo propio “La vida humana es breve, pero yo querría vivir siempre” (11).

¡Has muerto! ¡Ya todos saben que has muerto! Mas solo caíste para terrenales. Sigues entre pasillos de un castillo luminoso, preparado sólo para aquellos que vuelan. Saludas con jactancia a los pueblos alicaídos, pues fuiste mucho más que todos ellos. “La inclinación hacia la muerte es frecuente en los seres dotados de avidez por la vida” (12). ¿Fue la paz tu pretensión póstuma, el último de tus sueños? “Luego vi un círculo gigante rodear la tierra, resolvía todas las polaridades, era más grande que la muerte, más fragante que cualquier perfume que haya aspirado. Este era el momento que había estado buscando” (13). Y es así como esbozaste el día de tu muerte, satisfaciendo tus complejos y ansias de alcanzar una a una las cimas que observaste desde los primeros instantes de tu vida y adolescencia como inalcanzables. Habiendo ya concretado el objetivo sólo quedaba el paso final de perpetuarse en la sangre, lanzando la flecha desbaratadora y tocando la última de las cúspides.

Tú, Mishima, el idóneo bisexual amante de la fuerza y el vigor del ejército imperial, amante de poetas malditos, de Baudelaire, de los samuráis. Sentimiento fetiche que recorrió cada célula de tu cuerpo, traducido en deseo carnal y la preponderancia de la belleza como talismán profano, herencia de tu abuela. Amante tímido y contemplativo de los capullos femeninos, la fragilidad que en aquello se circunscribía, carente de ese vigor y astucia propios de los cuentos de épocas doradas que oíste desde que fuiste arrebatado de los brazos de tu madre, y que Natsu inculcaba en tu blanca piel una y otra vez. Tu sangre no era samurai, pero el derramamiento de la última de tus gotas y el último de los suspiros bastaron para sanarte, para satisfacer tus debilidades, continuar tu tradición, oponerte al capital eclipsándolo con códigos espirituales y aleccionar a oriente sobre andróginas conductas condenadas. En el fin, tu tradición se opuso a tu tradición, separándote de lo que antes era tu cuerpo y tu sangre. “Disecarme a mí mismo con la doble resolución que habla Baudelaire - Ser tanto la víctima como el verdugo -” (14)

Yukio…Kochan: ¡Que la culpa no manche el paño de la responsabilidad arbitraria! Sólo has sido presa de una de las más remecidas alineaciones, o por lo menos de las que hemos podido presenciar. Hay un faro que ha guiado paso a paso lo que por momentos creíste tuyo, fuiste la marioneta tradicional de un espectáculo pavoroso, pero lleno de siluetas travestidas de una sabrosa dualidad. Es ella la que por mucho te ha encadenado a cuanto grillete has encontrado, es ella con sus palabras la que pudrió lentamente tus singularidades, es ella quien destruyó el lazo del pasado con tu presente, es ella, la matriarca, la directora de la obra en que tú fuiste el protagonista; es simplemente ella, Natsu, quien te asesinó.
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Notas.

(1) Mishima, Yukio, Confesiones de una Máscara, Pág. 18.

(2) Freud, Sigmund, La Psicología de las masas y el análisis del Yo, Pág. 40.

De acuerdo a Freud, en una etapa inicial, se demuestra claramente la identificación de Mishima con su abuela, como fijación al objeto sexual en primera instancia, traducido en el complejo de Edipo.

(3) Coll, Mario, Lectura sobre Mishima o el último samurai.

(4) Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y la muerte, Pág. 75.

(5) Mishima, Yukio, Op. Cit., Pág 140.

Se refleja el contraste cultural existente y la invasión occidental a Oriente. La Segunda Guerra Mundial es un claro ejemplo para Mishima de esta evidente irrupción a Japón que finaliza con las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

(6) Yourcenar, Marguerite, Mishima o la visión al Vacío, Pág. 117.

Mishima expresa su profundo malestar por la creciente capitalización del Japón.

(7) Coll, Mario, Op. Cit.

(8) Yourcenar, Marguerite, Op. Cit., Pág. 41.

(9) Schrader, Paul, Mishima, una vida en cuatro capítulos.

(10) Schrader, Paul, Op. Cit.

(11) Yourcenar, Marguerite, Op. Cit., Pág. 133.

Yukio Mishima la mañana antes de cometer seppuku.

(12) Yourcenar, Marguerite, Op. Cit., Pág. 93.

(13) Schrader, Paul, Op. Cit.

(14) Kawabata, Yasunari, Yukio Mishima, Correspondencia (1945 – 1970), Pág. 76, (Esta carta, abierta por el Ejército de ocupación norteamericano, lleva el sello “verificado por la censura”).
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Bibliografía.

•Coll, Mario, Lectura de Mishima o el último samurai, www.nucep.com.

•Freud, Sigmund, La Psicología de las masas y el análisis del Yo, Editorial LibrosEnRed,
www.librosenred.com, 2005, 76 Pág.

•Kawabata, Yasunari y Yukio Mishima, Correspondencia (1945-1970), 4ª Edición, Barcelona, Emecé Cornucopia, 2004, 257 ps.

•Mishima, Yukio, Confesiones de una Máscara, Barcelona, Editorial Seix Barral, 1985, 220 ps.

Mishima, una vida en cuatro capítulos, [video], Paul Schrader, A Zoetrope Studios, Filmlank International and Lucasfilm ltd. Production, 1º de enero de 1985, VHS, (1:55 minutos), (col).

•Schopenhauer, Arthur, El amor, las mujeres y la muerte, Buenos Aires, Editorial Gradifco, 2005, 126 ps.

•Yourcenar, Marguerite, Mishima o la visión del vacío, Buenos Aires, Seix Barral, 2002, 141 ps.
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29/7/07

Cochabamba, Bolivia

"Aún cuando todo se haga dificil... experimenta tu paz y alegría interior"
Anapaola, 17 años, Cochabamba.
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"¡Eres una basura! Interesada en la superficialidad y el dinero, que algún día perderán su importancia"
Respaldo del asiento de una micro Boliviana, Cochabamba.
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"El rico tiene un médico a su cabecera y pobres a sus pies"
Humorista callejero Boliviano, Cochabamba.
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Cientos de obreros a lo largo del camino cruzan sus miradas con las nuestras, traspasando el cristal de las ventanas del bus. Ellos se preguntan hacia dónde vamos y nosotros hacia dónde fueron a parar, trabajando por tanto los pies de la tierra con manos que se parten, que se desgastan, que sudan y sangran en toda Latinoamérica, las manos de la materia prima, la savia del mundo.
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Las cicatrices de asfalto y luces sintéticas tatúan a la madre tierra hacia el Norte, borrándola lentamente, semejante a la lucha aborigen llevada a cabo por más de doscientos años y a quienes paradójicamente la Democracia Contemporánea llama terroristas.
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La cuncuna desmembrada me confunde con sus contrastes y diferencias marcadas. Aquí la vida tiene otras concepciones. La suave brisa entrelazada a la sigilosa Camanchaca degradan la vida; matizándola a medida que me alejo del núcleo pestilente de diez horas y más de trabajo denigrante, mensajes subliminales y spots publicitarios en el diario bombardeo mental de información de dudosa reputación. La gran Puta sebosa sabe como comerciar su sudoroso cuerpo, cubierto de ostentosos atavíos comerciales y que exige tributo por sus monumentales tetas manchadas de capitalismo y la despersonalización de los pueblos.

22/7/07

Caracollo, Bolivia 21/07/07

"Mujer espiga, flor, camino, pensar es altamente femenino. Hay en tu pecho dos manantiales fusiles blancos y no anuncios comerciales"

Anapaola, 17 años, Cochabamba.

De pronto un hombre cabizbajo, un poco tullido, de tez morena, de unos ochenta años, vistiendo un sucio traje gris, alpargatas rotas y un gorro altiplánico se acerca pidiendo dinero solo para comer. Lo miré tristemente, solo quedaba encoger mis hombros y asentir con una falsa sonrisa que nada tenía, ocultando la impotencia y el hastío por lo kafkiano que resultó ser aquella situación. Más tarde, antes de continuar mi viaje y apagar mi cigarrillo me atreví a enfrentar la mirada de aquel hombre de octogenaria sabiduría y a tocarle el brazo amistosamente, quizás para trasmitirle mis confusos pensamientos en aquel instante; por más inútil que haya podido ser. Aún así, mi mensaje fue recibido y luego aquel hombre golpeó mi espalda suavemente. Subí al bus y nunca más lo vi. Paz

14/7/07

Descartes v/s Hume

Pregunta única:

· Establezca un análisis comparado entre la posición epistemológica de Hume y Descartes. Fundamente y argumente con los textos que se entregaron en clases y por Internet.


Algunos de nosotros se han obsesionado a través de la historia con el conocimiento. Qué es, de dónde proviene y cuál es la relación coloquial existente entre sujeto y el desarrollo de la epistemología. Algunos se han obsesionado a tal punto, de llegar a sustentar su filosofía en base a estos conceptos y que además pretenden obviamente analizar para dilucidar así la vista panorámica del tablero de ajedrez. La epistemología de ambos filósofos será crucial en la búsqueda del conocimiento, del saber, sin embargo los caminos a seguir se separan radicalmente respecto a sus contextos históricos y las bases que sustentan las teorías en Descartes y Hume Sin duda alguna existe una abismante diferencia entre los planteamientos filosóficos de uno y otro, es decir, entre una visión metafísica racionalista y una visión empírica, positivista y psicologística. Ya hemos establecido dentro de los contextos históricos correspondientes que Descartes es el símbolo máximo de una concepción metafísica moderna durante el siglo XVII y poco más de un siglo después, se erige la figura de Hume, derribando dichas concepciones metafísicas mediante un empirismo exacerbado. He aquí a dos grandes íconos de corrientes filosóficas opuestas en paradigmas y distantes en el curso del tiempo.

En primer lugar, el contraste a realizar será en base a los conceptos de entendimiento, imaginación e ideas. Descartes en sus “Meditaciones Metafísicas”, asegura entre tantos otros planteamientos, que las ideas pueden ser clasificadas en tres tipos. Por una parte aquellas nacidas conmigo (ideas innatas), luego las extrañas o foráneas a mí (ideas adventicias) y por último las creadas por mí (ideas ficticias), cuyas concepciones lo llevan a proponer ideas innatas en el sujeto. Al mismo tiempo en base a estos complejos conceptos, asegura que las ideas se traducen como ciertas maneras de pensar semejantes que proceden de un mismo modo en su concepción y que son el producto de las imágenes de ciertos objetos diferentes unos de otros, estableciendo a Dios como una idea objetiva, contraria a las cosas finitas. Continuando con la consecución de propuestas cartesianas, debemos decir que una realidad objetiva de las ideas, como Dios por ejemplo, no está en nosotros mismos y no es producto de aquellas imágenes o ideas ajenas a nuestro espíritu, concluyendo que no estamos solos en el mundo. Es así como prueba la existencia de Dios como un ser inmutable, eterno y omnipresente. Continuando el desarrollo, en función del concepto de idea cartesiana, se establece que las ideas subjetivas que poseen duración y número provienen de la concepción limitada del hombre, provienen de nosotros mismos. No existimos sin Dios según Descartes ¿o si?, pues si nosotros mismos nos hubiésemos creado, carencia humana alguna seria inexistente transformándonos automáticamente en Dios. La concepción de la idea de Dios no es capaz de ser producida por nosotros mismos por dos razones: En primer lugar por ser una idea objetiva más allá de las limitaciones humanas y en segundo lugar por la nula capacidad de aumentar o disminuir dicha posibilidad, es decir, la idea de Dios. La mirada metafísica y dubitativa respecto a los paradigmas filosóficos contemporáneos a Descartes concluyen que el entendimiento de una idea no es igual a la imaginación de ella, pues el primero es la inspección del espíritu mismo y los cuerpos, siendo la imaginación producto del engaño de los sentidos (Genio Maligno), que para la filosofía cartesiana nos engañan cabalmente una y otra vez, es decir, el mundo de las ideas tiene estricta relación con el alma y que más tarde Hume derribará con la inexitestencia de ella desde su rincón histórico.

Quisiese tomar otro punto cartesiano de apoyo y de radical oposición a Hume que produzca el efecto contraste deseado. Yo soy una cosa que piensa y evidentemente existe la facultad de distinguir a la luz natural lo que es verdad clara y distintamente que luego Hume descompondrá como he expresado anteriormente, al estilo Nietzsche y Platón en la inversión de paradigmas basados en la “Alegoría de la Caverna”. ¿Existe acaso una verdad clara y distinta como objetivo dentro de la acalorada existencia humana y como boya a la que debemos dirigirnos nadando entre las aguas caudalosas? ¿Es acaso necesario salir de la caverna en base al paradigma platónico o acaso existe la opción de crear nuestro propio orden al interior de ella e incluso un lenguaje propio? Para Anaxímenes el principio o Arjé podrá haber sido el aire, para Descartes Dios, para Tales de Mileto el agua, sin embargo es necesario el eclipse entre dos corrientes filosóficas que distan por casi doscientos años aproximadamente. Quizás la aproximación que podemos hacer en este punto del análisis para vaticinar de cierto modo el contraste que se pretende realizar sería al estilo Heráclito de Efeso contrastado con Parménides de Elea en donde el primero expresa claramente lo contrario al paradigma de Arjé anterior a él. Todo es movimiento, nada reposa, nadie se baña dos veces en el mismo río y tal como él, somos una colección nueva de pensamientos estableciendo un tipo de relatividad primitiva negando la verdad inmóvil y única, pues al río cada vez llegan nuevas agua y nosotros mismos, que pronunciamos la palabra río, dejamos de ser iguales al de ayer estando en constante trasformación producto del medio que nos rodea y aquellas vivencias particulares; siendo lo que me atrevería a llamar; dentro de la filosofía Jónica, como “Hume primitivo” y los primeros indicios de la desvinculación de paradigmas “cartesianos primitivos” representados en este caso por Parménides de Elea y la pretendida distinción entre el mundo real y el aparente, el mundo sensible del inteligible. Si lo que es, es, no puede haber nacido. Si lo que es, es, no puede cambiar, ya que el mundo supone que una cosa no sea algo, para luego ser eso que antes no era y todo debe ser aceptado para él, como la idea cartesiana de Dios, algo inalterable, eterno, único e inmóvil, aunque sea curioso que en este caso hayan sido históricamente inversos, respecto a la analogía de preceptos, a la aparición Descartes y Hume, siendo válidos solo los extractos jónicos que son citados, abordados y ejemplificadores de algún tipo de discrepancia.

Hume distintamente a Descartes en primera instancia define como concepto anterior a idea, el de impresión, como vivencias de presentaciones actuales, lo que oímos, sentimos, deseamos, etc. Dicho concepto nos llevará al de idea como la representación de una impresión o sensación anterior y aquella impresión es necesariamente coetánea a la existencia, es decir, debe ser actual. Es así como cada idea debe proceder necesariamente de una impresión. Algo así como si existiese una relación madre-hijo entre ambos conceptos. Sentir o desear es igual a impresión, impresión, a su vez, es igual a idea, impresión es, a su vez, igual a realidad, careciendo de realidad o existencia lo que no siguiese este cauce natural; existiendo aquí una de las tantas divergencias entre ambas exposiciones filosóficas. Más tarde Hume derribará conceptos cartesianos quitándoles toda legitimidad, en base a sus preceptos, a conceptos como substancia, yo, causalidad y Dios, que indudablemente es el más controversial del contraste que aquí nos convoca, entre la metafísica y el empirismo. Una substancia es inexistente únicamente debido a la carencia de impresiones y el nulo sustento de ellas. Si no existe impresiones que fundamente una idea determinada el concepto, para Hume, se define como ficticio, es decir imaginación para Descartes aunque claramente es utilizado con matices muy distintos, opuestos. El yo por otro lado es una idea ficticia únicamente en lo errático de atribuir al conjunto de impresiones e ideas del mí el nombre del yo, es decir, soy un conjunto de vivencias, impresiones e ideas y que se definen como “mías” sin embargo aquello no distingue al “yo”. La causalidad es algo similar dentro de los modelos de Hume definiéndola como asociaciones de ideas que se acoplan cuando son similares, en términos aún más simples surge una idea y luego otra que la acompaña por sucesión. Tengo la impresión X, luego la impresión Y pero no existe impresión alguna que las conecte, es decir, X no produce impulso que genere Y. Hume critica el precepto de ideas innatas en donde el hombre sería semejante a un papel en blanco cuyo contenido se llena con las impresiones. En momentos de mayor aflicción se recurre a la creencia, opuesto a lo que transmitía la metafísica de Descartes sobre la existencia de Dios. No existo yo, no existe dios, solo vivencias, impresiones e ideas llegando al apogeo en si del contraste buscado.

Otro concepto polémico es de substancia. La res extensa (cosa) o la substancia en la filosofía cartesiana se define como lo correcto existente y como forma completa debido a la no necesidad de factores ajenos a si misma para existir, como por ejemplo la concepción de un cuadrado (no necesita de otros factores para definirse a si mismo siendo como concepto la idea algo completo). Por otra parte Dios sería en este caso una substancia infinita puesto que los demás seres necesitan de Él convirtiéndonos en su extensión. Las bestias junto a los sujetos serían substancias finitas que no necesitan de nada más para existir, salvo Dios. El alma es pensamiento, entendimiento y el cuerpo es extensión correspondiéndole a cada substancia un atributo, una esencia, lo que las distingue clara y distintamente. El dualismo en la filosofía cartesiana es sin duda alguna una fuerte característica. El alma y el cuerpo no se necesitan mutuamente para existir como substancias. Aquí Hume despedaza el concepto fundamental en la teoría metafísica cartesiana (substancia) expresando en sus planteamientos que la substancia no posee impresión alguna, por ende no hay idea. Sino un término carente de significación. La substancia es solo un conjunto de percepciones particulares producto de la costumbre. El concepto de costumbre para Hume es crucial en el desarrollo de su filosofía siendo ésta la guía en la vida humana que indica la creencia de la repetición de algún acontecimiento pasado. El hábito y la costumbre generan como producto la creencia, siendo éstos los guías en el camino de la existencia basando la seguridad del futuro en estos criterios

He aquí dos iconos filosóficos que se sitúan en contextos históricos diferentes. Por un lado el empirismo inglés rechazaba el racionalismo y colocaba como fundamento la especulación. Durante la época cartesiana ciertos paradigmas se derribaban como el modelo geocéntrico y en el caso de Hume el modelo de newton era una ciencia empírica aceptada. El siglo XVII fue marcado por la dominación del materialismo sobre el espiritualismo. Durante el mismo siglo en Francia nace el racionalismo, encarnado por Descartes, que se difunde por todo Europa basado en que el punto de partida no eran los sentidos sino el espíritu humano. Más tarde el empirismo inglés, como se ha expresado anteriormente, se opone a la metafísica francesa. Descartes instala el racionalismo, la autonomía de la razón, en Europa continental. Luego el empirismo se extiende por Europa durante los siglos XVII y XVIII en donde Hume recibió la fuerte influencia de la ciencia newtoniana y de la aplicación experimental al estudio de la naturaleza humana, lo que sin duda alguna genera como producto el gran contraste entre una visión filosófica y otra. Descartes es el creador de un método científico deductivo, con fundamentos metafísicos durante la época moderna mientras que Hume lleva al empirismo a sus últimas consecuencias cuyo escepticismo se opone al racionalismo y el poder de la razón reconociendo los límites de ésta.





25/6/07

Pan y circo

"Al pueblo pan y circo, aunque al vulgo solo apasione lo segundo. La muchedumbre obscura podría morir de hambre, sus cuerpos canijos podrían llegar a ser y aún así todos ellos expirarían riendo eufóricamente hasta el último de los números circenses. Que el estado llano sucumba entonces ante el vicio de la cristiandad"

20/6/07

Flagelos

Dando vueltas desesperado entre las frazadas desordenadas de mi cama, recuerdo borrosamente la última de mis pesadillas. En mi enclenque brazo derecho se inmortalizaban tres cortes nacidos bajo generación espontánea. El primero se dibujaba bajo el codo engranaje, es decir, en dirección hacia la mano y paralelo a ella. Otro se marcaba sobre la misma bisagra quitando todo tipo de movilidad a mi armazón. El último de ellos se trazaba más arriba y sobre el anterior, era el más mordaz de todos.

Recuerdo involuntariamente cuanto dolían aquellas lesiones. Pánico de sentir mi cuerpo tatuado, flagelado y castigado con llagas que esta vez no deseaba. La culpa de no conocer la procedencia del dolor de las nuevas marcas innatas me tullía. No deseaba expiar mis culpas a través de los brazos de ensueño. El placer protagónico de aquel culto perdía el sentido de hacía ya algún tiempo.

Las marcas de conflagración neuronal y las cicatrices somáticas habían sido aquella ocasión el resultado de una gran contienda librada en el seno del devenir, del apogeo anhelado. Sin embargo la pesadilla me recejaba al terreno desértico ya abandonado tras la batalla finalizada, impidiéndome recorrer nuevos escenarios, paisajes posteriores a las heridas, a las victorias.

Siete, ocho cortes, tres cortes y la suma final ascendía. Sigo acumulando cicatrices en el alma, continúo librando cruzadas que maltratan mi cuerpo bulímico, pero esta vez los flagelos emanan desde las alturas, desde las profundidades de mi cerebro hiperquinético. No provienen de la innecesaria voluntad masoquista o la risa cubierta de lágrimas, provienen de la voluntad creadora, del espíritu. Solo fue una pesadilla.

"Los primitivos cristianos maltrataban su cuerpo en señal de sumisión. Debíamos sufrir como Cristo, el profeta; debíamos. El odio contra el cuerpo es tan solo la justificación de lo errático, tan solo una pesadilla. Muy bien, he despertado."

"El profeta, el mártir, el falso ídolo y el juez son solo pieles que ya ha dejado atrás la serpiente cronológicamente en su búsqueda. Sigamos reptando sensualmente entre la soledad, el baúl de secretos y las máscaras de la inmensa jungla"

12/6/07

Memoria de dos borrachos a las 6:03 am

Memoria de dos borrachos, quienes tomando un lápiz y un papel, luego de horas tomando control de sus mentes, expresando lo más genuino de su pensamiento y confluyendo en una exhaustiva conversación sobre utopías, vida, existencia, música, verdad, felicidad e idealismo, trascribieron esto:


Borracho 1: Hermano inquebrantable en la colectividad de lo perpetuo, quien descubre uno de los puntos frágiles en mis manos, desembocando en las incongruencias existenciales, de lo delicadas que pueden ser las utopías, necesarias, por lo cierto, para nosotros. Sin ellas, lo que llamamos vida, simplemente desaparece, careciendo de sentido y de objetivos. Hermano en la música, en la muerte, hermano de raíces, a ti te digo: Sin dioses ni ídolos, es ese nuestro secreto.


Borracho 2: Amigo, eres el cuestionamiento constante... te quiero, pero aunque hemos compartido muy poco creo que somos almas gemelas en este mundo acostumbrado al odio. Al mismo tiempo somos dos borrachos que vivimos con más pasión la vida. Te quiero y eres uno de los pocos que me coloca en apuros.

6:03 am

11/6/07

Visiones

  • "Muchedumbre desorientada, cubierta por el velo de la desorganización, aletargada, lucha por su liberación."
  • "Multitud ahogada entre vítores y descalificaciones intenta al menos encontrar aparentes reivindicaciones."
  • "Me denomino como férreo agricultor solitario y desértico, quien cosecha abundantes cantidades de elixires mundanos"
  • "Oh, Señor, ten piedad de nosotros. ¿Por qué nos expulsasteis del paraíso? ¿De que sirven tus promesas y tu piedad ahora?"
  • "A lo lejos diviso las caricaturas de los que nunca fueron. Sonetos y dedicatorias que hoy son solo polvo. En estos minutos busco la hoja en donde solían ubicarse para lentamente borrarlas, muy bien, he finalizado"

5/6/07

De lo desagradable

Que desagradable es rodearse de individuos pérfidos cuyo único accionar es el desafiar, herir e intoxicar a quienes brillan en la oscuridad.

Que desagradable es escuchar su acento, su timbre de voz, su respiración. Me asquea el compartir mi suelo y el de los demás con individuos medianos, dueños de complejos de titán, de mártir, de mariposa. Me abruma considerablemente, sobre todo si su lengua no pronuncia signos de amor, de ternura, de refugio. Señores, las lenguas poseen una abisal dicotomía referente a sus interpretaciones. Por un lado pueden ser fiordos o bahías de trascendencia, pero por otra parte se trasmutan en veneno, en arcadas, en solitarios insectos semejantes a una polilla, anhelando la luz a ciegas y golpeando fuertemente el foco que la proyecta, alterando momentáneamente su cauce natural. He dicho momentáneamente, un ínfimo momento que no opaca sus crecientes ondas. Estos individuos señores ¡A la guillotina!

Que desagradable es sentir la fetidez de sus cuerpos intermitentes y sus reflejos sin rostro escondiéndose bajo la sábana de lo conciliador, del amigo aparente, del beato, del falaz.

1/6/07

Señor, ten piedad de mí

Vacío nocturno de invierno en el torbellino del tránsito diario. Por mi culpa, por mi gran culpa Señor. Sobre mis costillas recae el pecado de retorcer las entrañas de mis sentidos cada segundo. Pido perdón Señor, es justo y necesario. Adán fue expulsado de tu gloria por una costilla, al igual que yo, la oveja apartada.

Señor, por qué me has abandonado. Dónde se esconde la ignorancia, la ingenuidad que podría indultarme del tifón indestructible, de estos engranajes espirituales que no se detienen frente a la inclemencia de tu clima. Dónde se encuentra esa simplicidad que protegió a tu primer hijo y a su costilla por tan poco tiempo. ¡Oh Señor¡ él y yo extraviamos esa inocencia, ambos perecimos por una costilla.

Arrancar sin piedad quiero mis costillas. En dónde se encuentra la inexperiencia Señor, sin pecado concebida. Oh, Dios misericordioso, ruego a ti el hacerme creer; funda fe en mis recónditos rincones, en éste incrédulo, debilitado por la brutal realidad de la incoherente presencia aquí. En tus manos encomiendo mi espíritu, pues ya fatigado estoy de esta consciencia infractora. Hazte cargo de mi sueño, mi letargo perpetuo, porque cansado estoy de la verdadera cruz. Amén.

29/5/07

Lazos de jazmín, no cadenas

La condensación del vapor de tus labios abultados cae sobre mí como gotas de luz mientras parpadeo perplejo frente a ti, mi semejante.

La niebla de tus manos me ciega en tus brazos, cayendo cual frágil mi cuerpo es.

Paridos en idéntica forma entrelazamos nuestras piernas avanzando hacia las constelaciones mágicas de risas y sollozos, cantos de girasoles bañados en bálsamo y sellados bajo la más tierna amistad.

Locura pródiga de experiencias, ruta recorrida por pocos y protegida por fulgorosas armaduras de constante atracción.

Niño somnoliento soy, acurrucado contra tu pecho aromático, cubierto de nobles herbajes.

Galaxias completas nos diferencian y mares congelados atravieso en mi navío acortando distancias. Ambos alteramos la matemática de las distancias, reduciendo kilómetros, haciéndolos desparecer, inexistentes en nuestro mundo.

Cuerdas interminables de rosas libres de espinas me atan a ti, provocando en mí, voluntad de ser, reposando en tu abdomen endulzado por néctares atemporales. Lazos de jazmín me atan a ti, no cadenas.

Amor, tras la nube gigante y anaranjada espero por ti sin ropas, sin cadenas, para beber el delicioso brebaje de tus huesos.

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"Es cierto, se puede expresar lo mismo, de otra forma"

24/5/07

De la grandeza y la garrapata

La grandeza reside únicamente en nuestro constante accionar, en lo trascendentales que dichas acciones pueden ser, en el eco eterno del toque sutil dado a aquellos semejantes a nosotros. En cambio, la grandeza se ausenta en aquellos que desean ser grandes, aquellos que imploran a sí mismos y más aún, la grandeza es inexistente en aquellos que se asemejan a garrapatas o parásitos cuyo único accionar es la respiración propia, aquellos que se dedican a observar juegos ajenos desde las alturas, pues grande, es solo aquel que baja y no quien deja de existir apartándose del mundo paulatinamente, siendo partícipe de una filosofía contemplativa, que niega al hermano, al semejante, al amigo y por ende a sí mismo.
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La grandeza es una cualidad aristocrática dentro de la esencia de solo unos pocos hombres, hombres grandes, verdaderamente grandes. La grandeza pertenece solo a quien que se reinventa continuamente, a quien es capaz de abstraerse a nivel tal que puede en ciertos instantes escuchar solo el sonido de su lenta respiración, quien ve a la oscuridad como único aliado para después encender la luz y reencontrarse con la íntima colectividad de todos aquellos que se han reunido en la grandeza.
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Insisto señores, la grandeza no pertenece a la garrapata que se mantiene inmóvil, que solo respira, que no acciona, que no ama y que cree ubicarse en la montaña, cuando realmente es tan bajo, tan pequeño que desaparece de todos, discontinuando sus huellas, su camino, su amor por los hombres. Para conocer la íntima grandeza es necesario enfrentarse a ídolos pasados, verse cara a cara para luego de aquella batalla puedas acceder a la llave del pasado y la base necesaria que permita comprender el mundo, no interpretarlo. Nuestro amor a los hombres es tan grande que no optamos por cambiar el mundo, no optamos por ser parásitos viviendo en función de otros organismos, como algunos ya llevan a la práctica, sino que optamos por modificar nuestra forma de pensar en el mundo.
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La grandeza no reside en aquel que sube a la montaña clavando una estaca en la cima y autodenominándose grande, sino en aquel que está en constante devenir, siendo consciente de su pequeñez porque jamás es suficiente, nunca es suficiente la lección aprendida o el gesto sublime de esconder bajo un sutil manto la compasión por el amigo. ¡¡Hermanos!!, tengáis amigos, uníos en el amor al hombre y no en el quietismo de ser solo un espectador, de ser garrapata.
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La grandeza se encuentra en el eterno escalador y solo la garrapata, oculta bajo el abultado pelaje de su víctima, se convence de haber llegado a la cima, considerándose el máximo espectador del juego, el juego de la existencia, el triunfador, sin embargo, desconoce que todo otro que lo rodea es espectador de ella, ubicándola más abajo de cualquier bajeza, de cualquier patetismo. ¡¡¡Señores!!! Qué tiene de grandeza la inacción, la inmovilidad y la nula trascendencia de los individuos, pues jamás es suficiente el conocimiento adquirido, nunca hemos adorado a suficientes antiguos ídolos para luego de abrazarlos comenzar a odiarlos, odiarlos porque no fue suficiente su accionar y su comprensión parcial de la existencia.
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La autodesaparición y la carga que se impone el penitente de viajar en completa soledad, soledad que carece de sentido y que cae en la decadencia. Tú penitente, ¿Crees ser lo suficientemente grande como para llegar a las alturas? Grande es aquel que ya pasó por el Averno y que escala ahora la montaña para después compartir su conocimiento con los demás, sin buscar, solo atrapando a sus semejantes, a los que poseen una mirada altiva.
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La grandeza vive en la fusión paralelamente microscópica y panorámica. Aquel que ve solo lo ínfimo, lo pequeño, alimentándose de aquello es tan solo una garrapata y aquel que ve el mundo únicamente de forma panorámica, gira al compás del mundo, aunque siendo honestos, su rotación ha cesado provocando que no amanezca. !!Grandeza leprosa¡¡ en donde trozos de tu carne penitente caen, volviéndose pesados y malolientes. !!Falsa grandeza vacía¡¡, carente de engranajes, exclamando intencionalmente a todos con tu imagen opaca "soy fuerte".
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Tú, falso, que llamas decadente a los no decadentes, solo atas lentamente tus grilletes para lanzarte al fondo del mar atado a una roca, pero antes, ahuyentando a los demás con tu pestilencia. Autarquía y grandeza son compatibles, pero grandeza es incompatible con no producción, pues tú, garrapata, no produces nada para ti, nada para los demás, careciendo de ambrosía.
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Grande es aquel cuya mirada a otro es capaz de desencadenar millares de reacciones, no aquel sin ojos y que provoca rechazo, aversión. Quien busca, fácilmente se pierde. Son tantas las codicias que quieren elevarse a las alturas y tantos los movimientos desordenados de los ambiciosos. Son tantos los fantasmas que desean las alturas sin subir e imaginando desde abajo que suben, llamando bajos a quienes reposan tendidos en el suelo luego de haber bajado.
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La decadencia se encuentra solo en los ojos de quien la posee. La autopoiesis en el superhombre lo define como individualista, sin embargo, su selección lo aleja de la apatía máxima. Hermanos, incluso el ser más amargado ha amado alguna vez. Si llamas decadencia a la poiesis en función de cofactores, de igual forma deberías llamar decadencia a la no producción, a la no poiesis, es decir, reconocerte como bajo. Justificas tu cárcel, justificas lo solo que estás, lo penoso que eres, lo bajo que te encuentras. Aseveras haber entrado de forma voluntaria a tu gran celda y desconoces que has sido enjaulado por nosotros, los altivos.
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¡¡Vamos garrapata!! grita al mundo tu triunfo, grítale a los vientos lo acogedora que es tu celda, pues nosotros veremos como eres encerrado eternamente. En las profundidades yace tu cadáver pestilente junto al mensaje que dejaste, dice: "Mi decisión es irrevocable, será tomada sin vacilaciones para llegar a las alturas", mientras en aquel momento arrojaremos tu cadáver atado al mar, comentando cuan fácil fue matarte.
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Mi querido Wagner, lo aquí dicho son mucho más que las evidencias de los evidentes, son las alturas de los altos, absolutamente incomprensibles para los aspirantes a la elevación. Evidencia es certidumbre, evidente es incuestionable; tal es nuestro axioma, la evidencia dada de los evidentemente altos.

20/5/07

Teoremas, corolarios y axiomas

"La confianza produce muchas veces la lealtad"

Lucio Anneo Séneca

Cada cateto al cuadrado, en donde uno de ellos corresponde a "confianza" y el segundo de ellos a "lealtad", serán iguales a la hipotenusa de la existencia al cuadrado, es decir, a "soledad"

Por otra parte obtenemos como circuncentro el punto "rito de autoflagelación", cuyas simetrales serán los puntos "abulia", "repugnancia" y "anatema"

Por último, es bien sabido como teorema fundamental, que la medida de los ángulos exteriores de la existencia, es igual a 360º, concluyendo así una línea temporal íntima, como eterno retorno, como devenir, como constante.
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Cofianza²+Lealtad²=Soledad²



13/5/07

Deshumanización, soledad y rebeldía:

Cólera, ira, repulsión, náuseas, decadencia, hastío son solo efímeras palabras que definen un extraño proceso de mi ser. Miro a mí alrededor sin sentir nada en lo absoluto, ni el dejo de apacibles besos ni el abrazo íntimo de amigos. Un torbellino me priva de la existencia cuyo sentido no posee axioma, careciendo de lógica, de un cauce natural. El hastío que siento por el mundo se amplía, se alimenta de mi retroceso. Nada me es impresionante, ni talantes, ni mímicas, ni palabras. Las palabras se desvanecen, perdiendo sentido, dejando de funcionar en una totalidad inimaginable. Transito entre una multitud acongojada sin modificar mínimamente mi ruta, observando con desprecio a quienes pasan junto a mi, siendo parte de esa decadencia. La deshumanización me asalta, mi única función es respirar, cada trozo de pan pierde día a día su clásico sabor, cada copa de vino ya no posee aroma.

La eterna duda de levantar el teléfono, de comenzar algún tipo de comunicación con aquellos que solo observan una identidad engañosa, algo ilusorio, mi propia creación. Aquellas caretas utilizadas una y otra vez en cientos de ocasiones desgastándose cada vez más hasta llegar al punto de lo obsoleto, la inutilidad máxima de todas ellas. La persistente y absurda soledad, aquella sumisión traducida en cadenas emocionales, fragilidad, y miedo a desafiarme a mi mismo. Busco a mí alrededor a intrascendentes sujetos que puedan continuar junto a mí el viaje extenso y absorto hacia casa con solo un objetivo: Evitar vencerme a mí mismo.

Frente a aquel hastío, aquel desencanto deslumbrante del mundo aparente que se nutre de mí día a día, solo veo una salida, la calzada más pedregosa de todas: La rebeldía, dulce rebeldía. Siendo realista: La agridulce rebeldía, aquel sendero tortuoso y borroso al comienzo, cuyo objetivo es desgarrar, quebrantar, descuartizar el cuadro lúgubre y luctuoso de lo cotidiano, lo uniforme, lo que debemos, sin efugio alguno, consentir con alguna clase de resignación.

La existencia es algo que no vislumbro, una vereda, vía, trocha, senda en donde cada otro transita fatigado y macilento por completo, hacia una extraña dirección impuesta desde el absoluto inicio y que excluyo completamente. Rechazo esos arquetipos mientras camino con sopor entre el gentío adormecido, lánguido y cloroformizado. El camino es cada vez más fatigoso y más aún siendo una consciencia foránea a la multitud. Continúo avanzando estancando la mirada en aquellos que transitan junto a mí, observando con especial atención los dobleces exacerbados de su piel, su dentadura pintarrajeada y oscurecida por el tabaco, aquella composición extraña de humo y café barato, insomnio, placebos, luces que prenden y apagan, alcohol y mil y un mecanismos utilizados para tolerar la sórdida existencia, sórdida por ser encaminados a través de un sendero sin opción alguna. Continúo avanzando entre el hedor de aquellos que transpiran por la tensión de cuentas, préstamos e hipotecas. Continúo avanzando, analizando las millaradas de filas de que gente que camina hacia aquella dirección desconocida, sin que nadie pregunte ¿Por qué?, sin que nadie cuestione y que si eventualmente llegase a hacerlo, llegando a la próxima esquina, lo olvidará como si jamás hubiese penetrado su mente vejada. Continúo avanzando sin ver coloraciones, sin concebir esencias de curiosa naturaleza y agradables al deleite humano. De ponto comienzo a escuchar lo que ocurre a mis alrededores, pero el detalle es que nada oigo, solo el vació de las calles interminables, los pasos al unísono. Continúo avanzando entre la multitud que jamás duerme, que jamás reposa. Moral, normas, paradigmas, modelos, sistemas, cientos de conceptos que asimilamos desde momentos previos a nacer y que por otra parte algunos serán eternamente desconocidos, o bien, se nos prohibirá conocer como cavilar, cuestionar, contribuir, modificar, inquirir, analizar, oler, auscultar, sentir.

Continúo avanzando solo con pretensiones de correr, pero me es difícil en demasía, invadiéndome una extraña sensación difícil de explicar, algo análogo a jadeo y profundos deseos de derramar lágrimas prohibidas. Continúo avanzando, pero algo extraño ocurre, un fenómeno que lentamente confronto con gran extrañeza, algo que no había percibido antes. Noto que mis pasos son muy divergentes a los de la gran multitud, aquellos pasos ajenos dados eternamente, por días y semanas completas sin intención de detenerse jamás. Comienzo a tomar posesión de mi cuerpo, consciencia de mis sentidos, la exaltación de ellos. Continúo avanzando, pero con el absoluto saber de hacerlo en dirección totalmente opuesta a la gran masa y he comenzando poco a poco a viajar evadiendo a millones que detienen mis pasos. Quizás comienzo a asimilar un concepto anónimo para mí, quizás no había asociado antes rebeldía con un marchar diferente, quizás siempre he caminado en dirección opuesta y tan solo no había decidido el continuar hacia oriente aunque el viaje sea solitario, pero ahora que observo todo con mayor claridad, diviso a alguien más en dirección opuesta pero más adelante, si, creo que intentaré alcanzar a ese alguien avanzando en mi misma dirección, alguien tan agotado como yo, ausente en el aula de lo cotidiano.

27/4/07

Historia de las Mentalidades

¿Qué importancia cree usted que tiene hacer una historia de las mentalidades frente a otros enfoques desde los cuales se puede abordar la historia?

Analizando de una forma exhaustiva aquellos postulados de Le Goff, Febrvre, Lévy-Bruhl, Duby, Chartier, Foucault, entre otros, es necesario adoptar una perspectiva panorámica, planteando que los múltiples enfoques desde los cuales se estudia la historia poseen el mismo grado de importancia y juegan un papel fundamental respecto a la comprensión de los procesos históricos en su máxima expresión. Para ejemplificar lo postulado y comprobar el carácter legítimo de dichos enfoques, puedo señalar la diferencia existente entre Heródoto y Tucídides, sabiendo que el primero basaba su estudio en una investigación vehemente de los sucesos históricos que presenciaba, al modo de la literatura realista durante la última mitad del siglo XIX que valoraba la realidad externa y objetiva tratando de captar detalles ínfimos al modo de una fotografía, pero por otra parte Tucídides abarcaba aún más que el descriptivo “padre de la historia”, como causas y efectos de dichos fenómenos humanos, teniendo un enfoque aún más panorámico y por ende más filosófico, llegando a ser de gran utilidad en la predicción de acontecimientos históricos futuros, ya que doy por sentado que la historia es cíclica cabalmente.

En base a lo postulado, tenemos claro que un enfoque u otro no posee algún grado de importancia mayor que otro, al igual que Heródoto y Tucídides, sino que son absolutamente legítimos y útiles en la comprensión del desarrollo humano, político, económico, religioso y social, pero aún así debemos destacar y exaltar que un análisis desde el punto de vista de las mentalidades de la historia es indiscutidamente el motor catalizador del comportamiento y el condicionamiento de realidades colectivas en una época determinada. La historia de las mentalidades es la vista panorámica en su máxima expresión aplicada directamente al comportamiento del hombre, su entorno y sus sistemas en un período de tiempo determinado, abordando costumbres, tradiciones, fiestas, códigos, comportamiento, etc., es decir conectando la capacidad fotográfica de Heródoto, el concepto causa-efecto de Tucídides y a un psicólogo cuyo objetivo es estudiar la conducta colectiva, transformaciones, ideología, evolución y aquellos elementos que prevalecen en un conjunto de individuos de modo tal que es posible establecer el comportamiento y por ende las “patologías” de una mentalidad colectiva.

Para ser aún más específico citaré un ejemplo histórico siguiendo los pasos de análisis según mi perspectiva: La batalla de las Termópilas, acaecida en el año 480 a.C. Por una parte, Heródoto hubiese descrito minuciosamente aquella batalla retratándola como una fotografía, es decir, tomando nota de la pérdida de soldados espartanos, pérdida de soldados persas, la longitud del paso en donde se resguardaron los espartanos que medía aproximadamente 15 metros, etc. Por otra parte Tucídides hubiese abarcado la causa-efecto de aquel enfrentamiento, el deseo expansivo de los persas, Jerjes como emperador y su estrategia de dominio, los espartanos como civilización contestataria frente al deseo de sometimiento de Esparta bajo el Imperio Persa, etc., pero el último paso y por ende el más complejo es el análisis de la mentalidad de dichos antagonistas, es decir, los espartanos como civilización soberbia, belicosa y contestataria frente a un enemigo, sus ciudadanos convencidos de un ideal de libertad y lucha frente a los persas, los persas como civilización expansiva, sus costumbres, su condicionamiento, etc. Entrar en la mente de ambas culturas es la función única del psicólogo citado anteriormente.

Para concluir lo que aquí señalo debo ser necesariamente reiterativo, los múltiples enfoques de la historia poseen una importancia transversal y en el sendero que debe seguir un análisis profundo y serio de procesos históricos, la historia de las mentalidades se ubica en el último kilómetro, siendo por ende el más complejo de transitar por el cansancio que esto significa, me refiero al estudio de un proceso lento y complejo. Lento aludiendo a Le Goff y su afirmación “la historia de las mentalidades es la historia de las lentitudes de la historia” y complejo por múltiples preguntas que invaden al historiador durante el último kilómetro. ¿Cómo comprender múltiples sucesos pasados sin alterar su real sentido en lo más mínimo?, sin duda todo un desafío para aquel marino que se embarca en el infinito océano de la historia.

Defensa de Rubén Darío

Redacte un ensayo acerca del Realismo, Naturalismo y Modernismo (Ejemplifique con las obras leídas, es obligación)

Es bien sabido que durante el Realismo el contexto sociopolítico se organizaba de una forma irregular, siendo víctima de múltiples mutaciones. En el contexto político surge como oposición a la burguesía, que ocupaba la mayor parte de Europa occidental como clase dominante económicamente, las doctrinas como el marxismo, el anarquismo y la formación de sindicatos obreros y es solo a través de esto que el sistema liberal pierde vitalidad, fuerza y estabilidad. El capitalismo industrial es el sistema económico imperante siendo completamente autónomo a la intervención estatal provocando tensión entre burguesía y proletariado. Es por esto que surgen diversas filosofías como el determinismo, basado en leyes de conducta y que condenaban al hombre a factores sociales, ambientales, geográficos e históricos.

La visión realista tiende en primera instancia a retratar el mundo que nos rodea al estilo fotográfico valorando la realidad externa y objetiva retratando personajes comunes, como Blest Gana en el Loco Estero. Cabe destacar el realismo ruso que anticipará de todas maneras elementos literarios del siglo XX especialmente psicológicos para así ser canalizado en una visión naturalista, cuya premisa es evitar toda posible idealización del mundo basándose en filosofías como la positivista , la ausencia del alma que representaban al hombre como un animal, guiado por impulsos nerviosos e instintos.

El modernismo es el paso siguiente decidido a innovar en el estilo, a rescatar épocas anteriores, algo semejante a lo establecido por Augé sobre sus estudios de la historia de las mentalidades, semejante al primer “rito de olvido”, “el retorno”, en donde la sociedad busca su pasado perdido, pretendiendo extraer un mensaje a costa de olvidar el presente y especialmente el pasado y en lo que aparentemente falla Rubén Darío, principal expositor del modernismo, anhelando la época griega o romana.

Rubén Darío es sin duda un ícono multifacético y marcado por la controversia. Si bien “Pobre Feo” de Barrios y “El Castigo” de Gorky pertenecen a una época previa al modernismo, retratan personajes comunes, vagabundos, expresiones de la alienación humana cuyo destino es hacer que el hombre reconozca su propia imagen de horror frente al espejo, concepto indiscutiblemente opuesto al modernismo, basado en el estilo parnasiano , anhelando una época pasada y dejando atrás las temáticas realistas y naturalistas, enfocándose en símbolos como el erotismo, el hedonismo, el exotismo, y el ocultismo.

Preocupados los modernistas de la métrica, la conexión perfecta de palabras, la añoranza de una época dorada, fueron criticados, especialmente Rubén Darío, por reproducir literatura aristocrática, elitista, y clasista. Sin duda alguna Darío fue el precursor y el artífice del nacimiento de un movimiento hispanoamericano al que el mundo volcaba sus ojos. Latinoamérica era precursora de un movimiento artístico literario como jamás en su historia. Rubén Darío sufrió múltiples trasformaciones a lo largo de su carrera. Algunos encasillan “El fardo” en el naturalismo y para marcar su evolución “El rey Burgués” es un claro ejemplo del estilo modernista acabado, ambos relatos contenidos en Azul, publicado en 1888, icono e inicio del movimiento modernista hispanoamericano completamente pulido.

El principal exponente del modernismo fue criticado por una poesía elitista, sin embargo ¿Como puede llamarse elitista o poesía aristocrática al “Rey Burgués” cuando la principal temática es la insatisfacción de la burguesía o cuando se refiere a temas cívicos y sociales, una faceta poco conocida, dedicados a las raíces latinoamericanas como “Oda a Mitre”, “Canto a la Argentina”, o “A Francia”? Sin duda alguna Rubén Darío, la figura paternal del modernismo fue un gran beneficio para que Hispanoamérica como foco de producción literaria cuyos estigmas lo persiguieron hasta el día de su muerte, siendo condenado su estilo de una forma vaga, aparente, desconociendo la profusión de máscaras que marcaron las metamorfosis de la evolución constante de sus alegorías, convirtiéndolo en un precursor del nacimiento de un movimiento que perdura hasta nuestros días, dejando vestigios constantes en cada rincón de Latinoamérica.