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"Educar... hermosa palabra que algunos utilizan para instruir al rebaño y que pocos utilizan para inspirar"


1/6/07

Señor, ten piedad de mí

Vacío nocturno de invierno en el torbellino del tránsito diario. Por mi culpa, por mi gran culpa Señor. Sobre mis costillas recae el pecado de retorcer las entrañas de mis sentidos cada segundo. Pido perdón Señor, es justo y necesario. Adán fue expulsado de tu gloria por una costilla, al igual que yo, la oveja apartada.

Señor, por qué me has abandonado. Dónde se esconde la ignorancia, la ingenuidad que podría indultarme del tifón indestructible, de estos engranajes espirituales que no se detienen frente a la inclemencia de tu clima. Dónde se encuentra esa simplicidad que protegió a tu primer hijo y a su costilla por tan poco tiempo. ¡Oh Señor¡ él y yo extraviamos esa inocencia, ambos perecimos por una costilla.

Arrancar sin piedad quiero mis costillas. En dónde se encuentra la inexperiencia Señor, sin pecado concebida. Oh, Dios misericordioso, ruego a ti el hacerme creer; funda fe en mis recónditos rincones, en éste incrédulo, debilitado por la brutal realidad de la incoherente presencia aquí. En tus manos encomiendo mi espíritu, pues ya fatigado estoy de esta consciencia infractora. Hazte cargo de mi sueño, mi letargo perpetuo, porque cansado estoy de la verdadera cruz. Amén.

29/5/07

Lazos de jazmín, no cadenas

La condensación del vapor de tus labios abultados cae sobre mí como gotas de luz mientras parpadeo perplejo frente a ti, mi semejante.

La niebla de tus manos me ciega en tus brazos, cayendo cual frágil mi cuerpo es.

Paridos en idéntica forma entrelazamos nuestras piernas avanzando hacia las constelaciones mágicas de risas y sollozos, cantos de girasoles bañados en bálsamo y sellados bajo la más tierna amistad.

Locura pródiga de experiencias, ruta recorrida por pocos y protegida por fulgorosas armaduras de constante atracción.

Niño somnoliento soy, acurrucado contra tu pecho aromático, cubierto de nobles herbajes.

Galaxias completas nos diferencian y mares congelados atravieso en mi navío acortando distancias. Ambos alteramos la matemática de las distancias, reduciendo kilómetros, haciéndolos desparecer, inexistentes en nuestro mundo.

Cuerdas interminables de rosas libres de espinas me atan a ti, provocando en mí, voluntad de ser, reposando en tu abdomen endulzado por néctares atemporales. Lazos de jazmín me atan a ti, no cadenas.

Amor, tras la nube gigante y anaranjada espero por ti sin ropas, sin cadenas, para beber el delicioso brebaje de tus huesos.

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"Es cierto, se puede expresar lo mismo, de otra forma"

24/5/07

De la grandeza y la garrapata

La grandeza reside únicamente en nuestro constante accionar, en lo trascendentales que dichas acciones pueden ser, en el eco eterno del toque sutil dado a aquellos semejantes a nosotros. En cambio, la grandeza se ausenta en aquellos que desean ser grandes, aquellos que imploran a sí mismos y más aún, la grandeza es inexistente en aquellos que se asemejan a garrapatas o parásitos cuyo único accionar es la respiración propia, aquellos que se dedican a observar juegos ajenos desde las alturas, pues grande, es solo aquel que baja y no quien deja de existir apartándose del mundo paulatinamente, siendo partícipe de una filosofía contemplativa, que niega al hermano, al semejante, al amigo y por ende a sí mismo.
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La grandeza es una cualidad aristocrática dentro de la esencia de solo unos pocos hombres, hombres grandes, verdaderamente grandes. La grandeza pertenece solo a quien que se reinventa continuamente, a quien es capaz de abstraerse a nivel tal que puede en ciertos instantes escuchar solo el sonido de su lenta respiración, quien ve a la oscuridad como único aliado para después encender la luz y reencontrarse con la íntima colectividad de todos aquellos que se han reunido en la grandeza.
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Insisto señores, la grandeza no pertenece a la garrapata que se mantiene inmóvil, que solo respira, que no acciona, que no ama y que cree ubicarse en la montaña, cuando realmente es tan bajo, tan pequeño que desaparece de todos, discontinuando sus huellas, su camino, su amor por los hombres. Para conocer la íntima grandeza es necesario enfrentarse a ídolos pasados, verse cara a cara para luego de aquella batalla puedas acceder a la llave del pasado y la base necesaria que permita comprender el mundo, no interpretarlo. Nuestro amor a los hombres es tan grande que no optamos por cambiar el mundo, no optamos por ser parásitos viviendo en función de otros organismos, como algunos ya llevan a la práctica, sino que optamos por modificar nuestra forma de pensar en el mundo.
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La grandeza no reside en aquel que sube a la montaña clavando una estaca en la cima y autodenominándose grande, sino en aquel que está en constante devenir, siendo consciente de su pequeñez porque jamás es suficiente, nunca es suficiente la lección aprendida o el gesto sublime de esconder bajo un sutil manto la compasión por el amigo. ¡¡Hermanos!!, tengáis amigos, uníos en el amor al hombre y no en el quietismo de ser solo un espectador, de ser garrapata.
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La grandeza se encuentra en el eterno escalador y solo la garrapata, oculta bajo el abultado pelaje de su víctima, se convence de haber llegado a la cima, considerándose el máximo espectador del juego, el juego de la existencia, el triunfador, sin embargo, desconoce que todo otro que lo rodea es espectador de ella, ubicándola más abajo de cualquier bajeza, de cualquier patetismo. ¡¡¡Señores!!! Qué tiene de grandeza la inacción, la inmovilidad y la nula trascendencia de los individuos, pues jamás es suficiente el conocimiento adquirido, nunca hemos adorado a suficientes antiguos ídolos para luego de abrazarlos comenzar a odiarlos, odiarlos porque no fue suficiente su accionar y su comprensión parcial de la existencia.
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La autodesaparición y la carga que se impone el penitente de viajar en completa soledad, soledad que carece de sentido y que cae en la decadencia. Tú penitente, ¿Crees ser lo suficientemente grande como para llegar a las alturas? Grande es aquel que ya pasó por el Averno y que escala ahora la montaña para después compartir su conocimiento con los demás, sin buscar, solo atrapando a sus semejantes, a los que poseen una mirada altiva.
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La grandeza vive en la fusión paralelamente microscópica y panorámica. Aquel que ve solo lo ínfimo, lo pequeño, alimentándose de aquello es tan solo una garrapata y aquel que ve el mundo únicamente de forma panorámica, gira al compás del mundo, aunque siendo honestos, su rotación ha cesado provocando que no amanezca. !!Grandeza leprosa¡¡ en donde trozos de tu carne penitente caen, volviéndose pesados y malolientes. !!Falsa grandeza vacía¡¡, carente de engranajes, exclamando intencionalmente a todos con tu imagen opaca "soy fuerte".
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Tú, falso, que llamas decadente a los no decadentes, solo atas lentamente tus grilletes para lanzarte al fondo del mar atado a una roca, pero antes, ahuyentando a los demás con tu pestilencia. Autarquía y grandeza son compatibles, pero grandeza es incompatible con no producción, pues tú, garrapata, no produces nada para ti, nada para los demás, careciendo de ambrosía.
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Grande es aquel cuya mirada a otro es capaz de desencadenar millares de reacciones, no aquel sin ojos y que provoca rechazo, aversión. Quien busca, fácilmente se pierde. Son tantas las codicias que quieren elevarse a las alturas y tantos los movimientos desordenados de los ambiciosos. Son tantos los fantasmas que desean las alturas sin subir e imaginando desde abajo que suben, llamando bajos a quienes reposan tendidos en el suelo luego de haber bajado.
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La decadencia se encuentra solo en los ojos de quien la posee. La autopoiesis en el superhombre lo define como individualista, sin embargo, su selección lo aleja de la apatía máxima. Hermanos, incluso el ser más amargado ha amado alguna vez. Si llamas decadencia a la poiesis en función de cofactores, de igual forma deberías llamar decadencia a la no producción, a la no poiesis, es decir, reconocerte como bajo. Justificas tu cárcel, justificas lo solo que estás, lo penoso que eres, lo bajo que te encuentras. Aseveras haber entrado de forma voluntaria a tu gran celda y desconoces que has sido enjaulado por nosotros, los altivos.
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¡¡Vamos garrapata!! grita al mundo tu triunfo, grítale a los vientos lo acogedora que es tu celda, pues nosotros veremos como eres encerrado eternamente. En las profundidades yace tu cadáver pestilente junto al mensaje que dejaste, dice: "Mi decisión es irrevocable, será tomada sin vacilaciones para llegar a las alturas", mientras en aquel momento arrojaremos tu cadáver atado al mar, comentando cuan fácil fue matarte.
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Mi querido Wagner, lo aquí dicho son mucho más que las evidencias de los evidentes, son las alturas de los altos, absolutamente incomprensibles para los aspirantes a la elevación. Evidencia es certidumbre, evidente es incuestionable; tal es nuestro axioma, la evidencia dada de los evidentemente altos.

20/5/07

Teoremas, corolarios y axiomas

"La confianza produce muchas veces la lealtad"

Lucio Anneo Séneca

Cada cateto al cuadrado, en donde uno de ellos corresponde a "confianza" y el segundo de ellos a "lealtad", serán iguales a la hipotenusa de la existencia al cuadrado, es decir, a "soledad"

Por otra parte obtenemos como circuncentro el punto "rito de autoflagelación", cuyas simetrales serán los puntos "abulia", "repugnancia" y "anatema"

Por último, es bien sabido como teorema fundamental, que la medida de los ángulos exteriores de la existencia, es igual a 360º, concluyendo así una línea temporal íntima, como eterno retorno, como devenir, como constante.
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Cofianza²+Lealtad²=Soledad²



13/5/07

Deshumanización, soledad y rebeldía:

Cólera, ira, repulsión, náuseas, decadencia, hastío son solo efímeras palabras que definen un extraño proceso de mi ser. Miro a mí alrededor sin sentir nada en lo absoluto, ni el dejo de apacibles besos ni el abrazo íntimo de amigos. Un torbellino me priva de la existencia cuyo sentido no posee axioma, careciendo de lógica, de un cauce natural. El hastío que siento por el mundo se amplía, se alimenta de mi retroceso. Nada me es impresionante, ni talantes, ni mímicas, ni palabras. Las palabras se desvanecen, perdiendo sentido, dejando de funcionar en una totalidad inimaginable. Transito entre una multitud acongojada sin modificar mínimamente mi ruta, observando con desprecio a quienes pasan junto a mi, siendo parte de esa decadencia. La deshumanización me asalta, mi única función es respirar, cada trozo de pan pierde día a día su clásico sabor, cada copa de vino ya no posee aroma.

La eterna duda de levantar el teléfono, de comenzar algún tipo de comunicación con aquellos que solo observan una identidad engañosa, algo ilusorio, mi propia creación. Aquellas caretas utilizadas una y otra vez en cientos de ocasiones desgastándose cada vez más hasta llegar al punto de lo obsoleto, la inutilidad máxima de todas ellas. La persistente y absurda soledad, aquella sumisión traducida en cadenas emocionales, fragilidad, y miedo a desafiarme a mi mismo. Busco a mí alrededor a intrascendentes sujetos que puedan continuar junto a mí el viaje extenso y absorto hacia casa con solo un objetivo: Evitar vencerme a mí mismo.

Frente a aquel hastío, aquel desencanto deslumbrante del mundo aparente que se nutre de mí día a día, solo veo una salida, la calzada más pedregosa de todas: La rebeldía, dulce rebeldía. Siendo realista: La agridulce rebeldía, aquel sendero tortuoso y borroso al comienzo, cuyo objetivo es desgarrar, quebrantar, descuartizar el cuadro lúgubre y luctuoso de lo cotidiano, lo uniforme, lo que debemos, sin efugio alguno, consentir con alguna clase de resignación.

La existencia es algo que no vislumbro, una vereda, vía, trocha, senda en donde cada otro transita fatigado y macilento por completo, hacia una extraña dirección impuesta desde el absoluto inicio y que excluyo completamente. Rechazo esos arquetipos mientras camino con sopor entre el gentío adormecido, lánguido y cloroformizado. El camino es cada vez más fatigoso y más aún siendo una consciencia foránea a la multitud. Continúo avanzando estancando la mirada en aquellos que transitan junto a mí, observando con especial atención los dobleces exacerbados de su piel, su dentadura pintarrajeada y oscurecida por el tabaco, aquella composición extraña de humo y café barato, insomnio, placebos, luces que prenden y apagan, alcohol y mil y un mecanismos utilizados para tolerar la sórdida existencia, sórdida por ser encaminados a través de un sendero sin opción alguna. Continúo avanzando entre el hedor de aquellos que transpiran por la tensión de cuentas, préstamos e hipotecas. Continúo avanzando, analizando las millaradas de filas de que gente que camina hacia aquella dirección desconocida, sin que nadie pregunte ¿Por qué?, sin que nadie cuestione y que si eventualmente llegase a hacerlo, llegando a la próxima esquina, lo olvidará como si jamás hubiese penetrado su mente vejada. Continúo avanzando sin ver coloraciones, sin concebir esencias de curiosa naturaleza y agradables al deleite humano. De ponto comienzo a escuchar lo que ocurre a mis alrededores, pero el detalle es que nada oigo, solo el vació de las calles interminables, los pasos al unísono. Continúo avanzando entre la multitud que jamás duerme, que jamás reposa. Moral, normas, paradigmas, modelos, sistemas, cientos de conceptos que asimilamos desde momentos previos a nacer y que por otra parte algunos serán eternamente desconocidos, o bien, se nos prohibirá conocer como cavilar, cuestionar, contribuir, modificar, inquirir, analizar, oler, auscultar, sentir.

Continúo avanzando solo con pretensiones de correr, pero me es difícil en demasía, invadiéndome una extraña sensación difícil de explicar, algo análogo a jadeo y profundos deseos de derramar lágrimas prohibidas. Continúo avanzando, pero algo extraño ocurre, un fenómeno que lentamente confronto con gran extrañeza, algo que no había percibido antes. Noto que mis pasos son muy divergentes a los de la gran multitud, aquellos pasos ajenos dados eternamente, por días y semanas completas sin intención de detenerse jamás. Comienzo a tomar posesión de mi cuerpo, consciencia de mis sentidos, la exaltación de ellos. Continúo avanzando, pero con el absoluto saber de hacerlo en dirección totalmente opuesta a la gran masa y he comenzando poco a poco a viajar evadiendo a millones que detienen mis pasos. Quizás comienzo a asimilar un concepto anónimo para mí, quizás no había asociado antes rebeldía con un marchar diferente, quizás siempre he caminado en dirección opuesta y tan solo no había decidido el continuar hacia oriente aunque el viaje sea solitario, pero ahora que observo todo con mayor claridad, diviso a alguien más en dirección opuesta pero más adelante, si, creo que intentaré alcanzar a ese alguien avanzando en mi misma dirección, alguien tan agotado como yo, ausente en el aula de lo cotidiano.

27/4/07

Historia de las Mentalidades

¿Qué importancia cree usted que tiene hacer una historia de las mentalidades frente a otros enfoques desde los cuales se puede abordar la historia?

Analizando de una forma exhaustiva aquellos postulados de Le Goff, Febrvre, Lévy-Bruhl, Duby, Chartier, Foucault, entre otros, es necesario adoptar una perspectiva panorámica, planteando que los múltiples enfoques desde los cuales se estudia la historia poseen el mismo grado de importancia y juegan un papel fundamental respecto a la comprensión de los procesos históricos en su máxima expresión. Para ejemplificar lo postulado y comprobar el carácter legítimo de dichos enfoques, puedo señalar la diferencia existente entre Heródoto y Tucídides, sabiendo que el primero basaba su estudio en una investigación vehemente de los sucesos históricos que presenciaba, al modo de la literatura realista durante la última mitad del siglo XIX que valoraba la realidad externa y objetiva tratando de captar detalles ínfimos al modo de una fotografía, pero por otra parte Tucídides abarcaba aún más que el descriptivo “padre de la historia”, como causas y efectos de dichos fenómenos humanos, teniendo un enfoque aún más panorámico y por ende más filosófico, llegando a ser de gran utilidad en la predicción de acontecimientos históricos futuros, ya que doy por sentado que la historia es cíclica cabalmente.

En base a lo postulado, tenemos claro que un enfoque u otro no posee algún grado de importancia mayor que otro, al igual que Heródoto y Tucídides, sino que son absolutamente legítimos y útiles en la comprensión del desarrollo humano, político, económico, religioso y social, pero aún así debemos destacar y exaltar que un análisis desde el punto de vista de las mentalidades de la historia es indiscutidamente el motor catalizador del comportamiento y el condicionamiento de realidades colectivas en una época determinada. La historia de las mentalidades es la vista panorámica en su máxima expresión aplicada directamente al comportamiento del hombre, su entorno y sus sistemas en un período de tiempo determinado, abordando costumbres, tradiciones, fiestas, códigos, comportamiento, etc., es decir conectando la capacidad fotográfica de Heródoto, el concepto causa-efecto de Tucídides y a un psicólogo cuyo objetivo es estudiar la conducta colectiva, transformaciones, ideología, evolución y aquellos elementos que prevalecen en un conjunto de individuos de modo tal que es posible establecer el comportamiento y por ende las “patologías” de una mentalidad colectiva.

Para ser aún más específico citaré un ejemplo histórico siguiendo los pasos de análisis según mi perspectiva: La batalla de las Termópilas, acaecida en el año 480 a.C. Por una parte, Heródoto hubiese descrito minuciosamente aquella batalla retratándola como una fotografía, es decir, tomando nota de la pérdida de soldados espartanos, pérdida de soldados persas, la longitud del paso en donde se resguardaron los espartanos que medía aproximadamente 15 metros, etc. Por otra parte Tucídides hubiese abarcado la causa-efecto de aquel enfrentamiento, el deseo expansivo de los persas, Jerjes como emperador y su estrategia de dominio, los espartanos como civilización contestataria frente al deseo de sometimiento de Esparta bajo el Imperio Persa, etc., pero el último paso y por ende el más complejo es el análisis de la mentalidad de dichos antagonistas, es decir, los espartanos como civilización soberbia, belicosa y contestataria frente a un enemigo, sus ciudadanos convencidos de un ideal de libertad y lucha frente a los persas, los persas como civilización expansiva, sus costumbres, su condicionamiento, etc. Entrar en la mente de ambas culturas es la función única del psicólogo citado anteriormente.

Para concluir lo que aquí señalo debo ser necesariamente reiterativo, los múltiples enfoques de la historia poseen una importancia transversal y en el sendero que debe seguir un análisis profundo y serio de procesos históricos, la historia de las mentalidades se ubica en el último kilómetro, siendo por ende el más complejo de transitar por el cansancio que esto significa, me refiero al estudio de un proceso lento y complejo. Lento aludiendo a Le Goff y su afirmación “la historia de las mentalidades es la historia de las lentitudes de la historia” y complejo por múltiples preguntas que invaden al historiador durante el último kilómetro. ¿Cómo comprender múltiples sucesos pasados sin alterar su real sentido en lo más mínimo?, sin duda todo un desafío para aquel marino que se embarca en el infinito océano de la historia.

Defensa de Rubén Darío

Redacte un ensayo acerca del Realismo, Naturalismo y Modernismo (Ejemplifique con las obras leídas, es obligación)

Es bien sabido que durante el Realismo el contexto sociopolítico se organizaba de una forma irregular, siendo víctima de múltiples mutaciones. En el contexto político surge como oposición a la burguesía, que ocupaba la mayor parte de Europa occidental como clase dominante económicamente, las doctrinas como el marxismo, el anarquismo y la formación de sindicatos obreros y es solo a través de esto que el sistema liberal pierde vitalidad, fuerza y estabilidad. El capitalismo industrial es el sistema económico imperante siendo completamente autónomo a la intervención estatal provocando tensión entre burguesía y proletariado. Es por esto que surgen diversas filosofías como el determinismo, basado en leyes de conducta y que condenaban al hombre a factores sociales, ambientales, geográficos e históricos.

La visión realista tiende en primera instancia a retratar el mundo que nos rodea al estilo fotográfico valorando la realidad externa y objetiva retratando personajes comunes, como Blest Gana en el Loco Estero. Cabe destacar el realismo ruso que anticipará de todas maneras elementos literarios del siglo XX especialmente psicológicos para así ser canalizado en una visión naturalista, cuya premisa es evitar toda posible idealización del mundo basándose en filosofías como la positivista , la ausencia del alma que representaban al hombre como un animal, guiado por impulsos nerviosos e instintos.

El modernismo es el paso siguiente decidido a innovar en el estilo, a rescatar épocas anteriores, algo semejante a lo establecido por Augé sobre sus estudios de la historia de las mentalidades, semejante al primer “rito de olvido”, “el retorno”, en donde la sociedad busca su pasado perdido, pretendiendo extraer un mensaje a costa de olvidar el presente y especialmente el pasado y en lo que aparentemente falla Rubén Darío, principal expositor del modernismo, anhelando la época griega o romana.

Rubén Darío es sin duda un ícono multifacético y marcado por la controversia. Si bien “Pobre Feo” de Barrios y “El Castigo” de Gorky pertenecen a una época previa al modernismo, retratan personajes comunes, vagabundos, expresiones de la alienación humana cuyo destino es hacer que el hombre reconozca su propia imagen de horror frente al espejo, concepto indiscutiblemente opuesto al modernismo, basado en el estilo parnasiano , anhelando una época pasada y dejando atrás las temáticas realistas y naturalistas, enfocándose en símbolos como el erotismo, el hedonismo, el exotismo, y el ocultismo.

Preocupados los modernistas de la métrica, la conexión perfecta de palabras, la añoranza de una época dorada, fueron criticados, especialmente Rubén Darío, por reproducir literatura aristocrática, elitista, y clasista. Sin duda alguna Darío fue el precursor y el artífice del nacimiento de un movimiento hispanoamericano al que el mundo volcaba sus ojos. Latinoamérica era precursora de un movimiento artístico literario como jamás en su historia. Rubén Darío sufrió múltiples trasformaciones a lo largo de su carrera. Algunos encasillan “El fardo” en el naturalismo y para marcar su evolución “El rey Burgués” es un claro ejemplo del estilo modernista acabado, ambos relatos contenidos en Azul, publicado en 1888, icono e inicio del movimiento modernista hispanoamericano completamente pulido.

El principal exponente del modernismo fue criticado por una poesía elitista, sin embargo ¿Como puede llamarse elitista o poesía aristocrática al “Rey Burgués” cuando la principal temática es la insatisfacción de la burguesía o cuando se refiere a temas cívicos y sociales, una faceta poco conocida, dedicados a las raíces latinoamericanas como “Oda a Mitre”, “Canto a la Argentina”, o “A Francia”? Sin duda alguna Rubén Darío, la figura paternal del modernismo fue un gran beneficio para que Hispanoamérica como foco de producción literaria cuyos estigmas lo persiguieron hasta el día de su muerte, siendo condenado su estilo de una forma vaga, aparente, desconociendo la profusión de máscaras que marcaron las metamorfosis de la evolución constante de sus alegorías, convirtiéndolo en un precursor del nacimiento de un movimiento que perdura hasta nuestros días, dejando vestigios constantes en cada rincón de Latinoamérica.

Literatura y Cine

Redacte un ensayo con el tema del cuento Eduardo Barrios ¡Pobre Feo¡
(Es obligación que incluya información sobre Marianela de Benito Pérez Galdós y “El Hombre Elefante” de David Lynch)

¿Qué es lo bueno? Todo lo que acrecienta en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo. ¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad. ¿Qué es la felicidad? La conciencia de que se acrecienta el poder; que queda superada una resistencia, según Friedrich Nietzsche.

Eduardo Barrios, es sin duda, quien abre paso a la temática y al profundo cuestionamiento de la piedad, la compasión y la caridad como valores o antivalores. En primer lugar observamos en “El pobre feo” a un individuo enclenque, canijo y enfermizo físicamente, que dados sus atributos, es victima de constantes vejámenes; insultos y burlas de todo tipo que lo abaten continuamente provocando que no se sienta parte en absoluto del mundo al que pertenece, viviendo el transcurso de la historia como una pieza ajena a ella. Mientras avanza la obra nos damos cuenta que Isabel y Luisita escriben a su primo detallando aquellas curiosas y anecdóticas experiencias con aquel hombre lacerado por la naturaleza, aquel hombre sediento de amor y ternura que no logra conseguirlas siendo aislado de la sociedad de forma involuntaria. Poco a poco Isabela comienza a ser parte de la profunda desesperación de José, logrando tal punto de conexión con él, que se genera un tipo de empatía; canalizándose en piedad, compasión y remordimiento por aquello que debía soportar a diario “El pobre feo” en la pensión.

Trazando líneas paralelas, encontramos a Benito Pérez Galdós y a Marianela, una joven inculta, nada agraciada físicamente y solitaria que se enamora de Pablo, un joven opuesto diametralmente a su realidad, perteneciente a una buena posición social. Sin embargo, debido a su ceguera, se entrega a los brazos de Marianela, quien cumple el papel de máximo apoyo en aquellos momentos. Durante el transcurso de la historia, ambos se declaran amor eterno, pese a las adversidades, más allá de lo que pudiese suceder, pues Pablo se había enamorado de su esencia, no de aquella realidad aparente, el aspecto físico y superficial. El doctor Teodoro Golfín, famoso oftalmólogo durante el relato, amenaza la inocente felicidad de Marianela operando a Pablo quien recupera la vista, desencadenando que pidiese más tarde matrimonio a Florentina, su prima, desechando y olvidando por completo el sublime amor declarado a Marianela previo a la operación. Pasando al desenlace de la obra, Marianela intenta suicidarse sin obtener éxito, pues lo impidió Teodoro, no impidiendo que más tarde Marianela falleciese de depresión o pena, como refleja el autor.

Sin duda alguna la historia paralela más conmovedora de las tres es la del “Hombre Elefante”, quien victima de una grave malformación generalizada corporal, padece múltiples penurias desde pequeño; trabajando como criatura de espectáculo circense, siendo otra victima del vejamen social reflejado de forma similar y análoga a las dos historias anteriores. Durante el transcurso de la película, basada en un hecho real, el “Hombre Elefante”, Joseph Merrick, es un prófugo de su hogar provocado por los reiterados maltratos de su madrastra y es estafado por aquellos quienes lo utilizaron como atracción circense. Más tarde conoce a Frederick Treves, cirujano que quedara impresionado con su caso y quien hará que sus últimos días sean menos tortuosos de lo que fue su vida entera, hasta que finalmente fallece producto de un dislocamiento cervical y asfixia al no poder recostarse de forma horizontal debido al enorme tamaño de su cabeza.

Retomando la historia de Eduardo Barrios, desarrollaré la temática utilizando como base primordial extractos del “Anticristo” de Nietzsche y es aquí en donde debemos ser excesivamente precavidos para así evitar confusiones. ¿La compasión, la piedad, la caridad son acaso valores universales como ha planteado desde sus inicios el cristianismo? Nietzsche establece que el cristianismo como religión de amor, de compasión y piedad es la religión de débiles y malogrados a quienes debemos incluso ayudar a perecer. La teoría evolutiva de las especies de Darwin apoya esta tesis al promover que las especies más fuertes sobreviven, en este caso, aquellos hombres fuertes físicamente, dotados de belleza y al mismo tiempo dotados de una gran voluntad de poder (entendiendo voluntad de poder como el concepto parvenu que más adelante establecerá Hitler), serán parte de la evolución humana. Por una parte el determinismo nos condena a la predeterminación genética, no así Nietzsche, visualizando esto de forma implícita en el último párrafo del “Pobre feo” manifestando una clara visión nietzscheana sobre la no piedad, llevándonos a la inferencia de que todo hombre fuerte, amante del conocimiento, será parte de la evolución y aquellos individuos como Marianela, “El Pobre Feo” y “El Hombre Elefante”, a pesar de ser dueños de una sensibilidad extraordinaria, están destinados a perecer. Por un lado la visión nietzscheana y parte del relato de Barrios nos incitan a la no piedad, a la individualidad, pero insisto, no al determinismo. ¿Estamos condenados acaso a un determinismo inminente? Si ampliamos nuestro campo a una visión política, Hitler define en “Mi Lucha” el concepto parvenu, como aquel individuo que por esfuerzo propio logra salir de la clase social a la que pertenece y se ubica en una superior. Por otra parte la dolorosa existencia y la constante lucha por sobrevivir y ubicarse en una determinada clase social de acuerdo a las necesidades subjetivas, como proveer básicamente a una familia de 8 personas, generan indiferencia frente a la miseria de los relegados, entendido desde un punto de vista netamente social, político, pero no así superficial, aparente. El determinismo no existe, tal como Hitler lo plantea, pero debemos especificar que la caridad, la piedad, la compasión no son valores como establece el cristianismo, sino síntomas de debilidad. Todo esto se traduce en limosna para el pobre, para el desposeído, para el débil, generando como producto individuos que viven de caridad ajena, lo que no necesariamente fomenta el individualismo, sino la superación, la voluntad de poder. Es así como Zaratustra pasa años meditando en aquella montaña, reflexionando acerca del mundo y es un profeta que no invita a seguir un paradigma establecido al estilo cristiano, a alabarlo como fuente de vida, como bienaventuranza, sino que da las claves para que lo superen (En un lenguaje coloquial se debe enseñar a pescar al desposeído, no proveer de alimento, traducido esto como piedad), para que la voluntad de poder se acreciente, es decir, el amor al hombre como un acto sublime. Hoy en día la moral cristiana defiende el amor al prójimo, la compasión como virtud máxima. Aristóteles definió la compasión como “un estado morboso y peligroso que convenía combatir mediante una purga, entendiendo la tragedia personal como purgante”. Una conexión entre las tres trágicas historias es el amor como ideal único de sus protagonistas, algo anhelado profundamente y que por ende anula por completo la voluntad de poder, el camino que nos lleva a la amplificación de la fortaleza, la conciencia de dejar un obstáculo atrás. No quiero que este planteamiento se malinterprete como una visión determinista, individualista y atea, sino como la superación de nuestras debilidades, conquistar a otros es tener poder, conquistarse a si mismo es conocer el camino.

Frederick Treves, el cirujano que se hace cargo de Joseph Merrick no se identifica con una visión piadosa al modo cristiano, sino que juega el papel de Zaratustra. Frente a esto debo explicar necesariamente la simbología nietzscheana del Camello, el León y el Niño. El primero se identifica con aquel hombre que considera su existencia como un sacrificio, encontrándose absolutamente todo fuera de su domino, todo en manos de Dios. Por otra parte el León es aquel existencialista pesimista, al estilo de Sartre, sin esperanza alguna, sumido en la depresión, viendo todo sin escapatoria, cuestionando el mundo que lo rodea, percatándose de la muerte de Dios y de su completa soledad en el mundo. Por último, el Niño es aquel que logra llegar a la cima de la montaña manteniendo la visión existencialita del León, sin embargo, dejando atrás esa visión pesimista. En “Así hablaba Zaratustra” Nietzsche plantea “Vosotros miráis a lo alto cuando aspiráis elevación. Y yo miro hacia abajo porque estoy alto. ¿Quién de vosotros puede al mismo tiempo reír y estar alto? Quien se cierne sobre las más altas montañas se ríe de todas las tragedias y de la escena de la vida”

Es justamente este el efecto el que provocó Frederick Treves en nuestro “Hombre Elefante” y es ahí donde radica la diferencia entre desenlace de esta historia con Marianela y “El Pobre Feo”. Joseph logró llegar a la cima de la montaña, a ser el Niño, según Nietzsche, sin embargo nuestros dos protagonistas restante no logran llegar a buen puerto.

Ampliando aún más mi análisis, la Época Contemporánea, especialmente la globalización, desencadena múltiples problemáticas que sin duda acentúan los estigmas sociales. El concepto de belleza, entre otros, existente hoy en día como paradigma irrevocable al que debemos aspirar y seguir. ¿Cuál es el motor catalizador del hurto, del atraco con violencia? Durante la Edad Media aquellos que robaban era principalmente para comer, subsistir y sobrevivir frente a las desigualdades sociales, sin embargo, hoy, frente a similares desigualdades; el desposeído roba aparatos de alto precio con solo un objetivo, el de asemejarse, actuar, moverse e igualarse ilusoriamente al rico (zapatillas de marca, artefactos musicales, teléfonos móviles, un sin número de artefactos que psicológicamente hacen que el desposeído se sienta parte de una realidad ajena a la suya), contribuyendo a la modificación del comportamiento colectivo generado por paradigmas múltiples emanados de la globalización.


El objetivo principal de la globalización en primera instancia es contribuir a la integración económica del globo mediante tratados, acuerdos, alianzas de libre comercio que impulsen el desarrollo mundial. No nos detendremos a analizar si dichos objetivos se cumple a no, sino que nos centraremos en sus consecuencias, como por ejemplo la homogeneización de la cultura, siendo Latinoamérica la única región afectada por efectos de globalización. Causa: Un centro dominante, controlador de la economía y que mantiene una hegemonía sin fronteras, que establece paradigmas de realidad aparente y comportamiento. Efecto: Anorexia, bulimia, estrés e individuos condenados y marginados socialmente al no calzar con aquellos modelos, especialmente el canon de belleza establecido, al cual centro mi especial atención. El núcleo dominante en este caso nos orilla a enterrar por siempre las raíces autóctonas latinoamericanas. Música, arte, literatura, cine, tecnología son suministradas y monopolizadas por aquel foco absoluto, aquel prototipo padre en donde ya no prima el conocimiento, sino la realidad aparente en el que los jóvenes de hoy padecen narcisismo crónico, “eres como te vistes, eres lo que escuchas” y es aquí donde deseo detenerme, pues la diferencia entre múltiples tribus urbanas existentes en el globo es mínima e ilusoria, desde un punto de vista subterráneo, y a lo que apunta la globalización es a la uniformidad colectiva, comenzando por nuestras casas, nuestros autos, nuestras villas, nuestros buses, etc. y cualquier objeto que no calce previamente con lo predeterminado por aquellos misceláneos prototipos será rechazado, tal como lo fueron Marianela, José y Joseph, siendo degradados, condenados por la sociedad y gravemente humillados. Deben ser esquinados aquellos carentes de voluntad de poder y víctimas de la declinación mental. La problemática se ha ido acrecentando debido a la manipulación masiva, el adormecimiento mental y la superficialidad que ha generado el propio sistema como mecanismo de defensa. El saber genera poder y como producto final puede utilizarse el terror como dispositivo continuo de aquella hegemonía. Es solo durante la Edad Moderna en donde el mundo vuelca sus ojos a la producción literaria hispanoamericana. Olvidamos a raíz de la globalización la historia real de nuestros pueblos renegando de ella, viendo en ella suciedad, sintiendo orgullo en el día de la raza, celebrando la dominación española, la violación de Latinoamérica, tal como renegamos de aquellos individuos desposeídos físicamente privilegiando apariencia y no conocimiento.

“El atractivo del conocimiento sería muy pequeño si en el camino que conduce a él no hubiera que superar tanto pudor”

Friedrich Nietzsche.